| por Laura Gottero | ||||
| ¿Cómo definiría usted al libro moderno? ¿Escrito por alguien? ¿Qué más? ¿Introducción, nudo y desenlace? ¿Cómo? ¿De papel? ¡No! ¡Siga participando! |
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| El libro moderno dejó de ser el objeto medible y palpable de papel y tinta, con señalador, que se lee en la plaza, en la playa o en el subte; las cosas han cambiado, y lo han hecho a pasos agigantados. El libro moderno, o casi posmoderno, se llama libro electrónico o, en la lengua madre de Internet, e-book, un nuevo soporte de comunicación y creación literaria que establece nuevos vínculos entre lector y libro, entre escritor y obra, que desdibuja las fronteras entre un libro y otro, y tiene posibilidades de difusión masiva y simultánea, a lo largo y a lo ancho del planeta. Adentrarse en la profundidad del e-book, conocer sus características, observar sus analogías con la mente humana, es ante todo una incógnita a resolver, para la cual cabe decir “bienvenidos”, o mejor dicho, “buen viaje”. |
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| 1- ¿Qué es Libro Electrónico? | ||||
Coloquialmente -y en forma superficial- podría definirse el e-book como un libro que ha sufrido el traspaso del papel a la computadora. También, como aquella obra que directamente ha sido escrita para su lectura en un monitor electrónico. No sólo eso. El libro electrónico es un nuevo medio de expresión para la literatura que ofrece un espectro amplísimo de posibilidades que exceden las ofrecidas por el extraordinario aparato creado por Gutemberg. Que los escritores aún no han encontrado un modo de traspasar la barrera muchas veces infranqueable de los editores parece hoy una fatalidad inevitable. Agregar imágenes móviles, nuevos diseños para las páginas y sobre todo, reducir notablemente los costos, constituyen al parecer opciones alternativas a preocupaciones cada vez más difíciles de solucionar en la alicaída industria del libro. Jorge Crom, director del Grupo de Investigación Libro Electrónico y Profesor Titular de la cátedra “Nuevas tecnologías en información y comunicaciones” en la Facultad de Ciencias Sociales (UBA), aporta una definición: “(los libros electrónicos son) todos aquellos soportes de la lectura que combinan tecnologías de la información -hardware y software- y que están en el proceso de construcción de un dispositivo de lectura cuya forma y característica veremos desarrollarse en los próximos cinco o diez años, y del que estamos a tiempo de participar en su investigación y desarrollo”. Alejandro Margulis (www.ayeshalibros.com), escritor, editor y profesor universitario, traspasa actualmente sus obras en papel y tinta al formato electrónico; así explica lo que a su criterio es una revolución literaria: “Hoy el libro electrónico es como la radio a galena. Y va camino a ser como la radio portátil. Lo que ha hecho es abrir un nuevo canal de comunicación para la escritura y la lectura. El libro electrónico cumple con lo que yo llamo la ley de las tres i: es infinito, inmediato e internacional”. Dispositivo de lectura, nuevo canal de comunicación, con resultados en uno o dos lustros, infinito, inmediato e internacional. Bien. Pero... ¿qué le vamos a decir al lector que disfrutaba la lectura como un acto unilateral -un lector para un libro-, que tenía biografía de autor, prólogo, obra, epílogo e índice en forma lineal, ordenadita? ¿Cómo le explicamos que el libro elegido está siendo leído en simultáneo por mucha gente en todas partes del mundo, y sobre todo, que en vez de recostarse en un sillón, cama, pasto, arena, lo que sea, tendrá que fijar su vista en un monitor? |
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| 2- ¿Renovar el Modo de Leer? | ||||
La actitud del lector que va en busca de la historia cambia cuando se pasa del papel a la pantalla y Diego Ruiz, al frente del portal literario www.elaleph.com, lo asevera: “Por supuesto que la experiencia de leer un libro en la computadora o en la Palm es una experiencia diferente a la de lectura en papel. Hay muchas barreras por vencer, sobre todo entre los lectores de mayor edad”. Lo cierto es que un e-book interpela, necesita un lector activo, que se haga cargo de la multiplicidad de significados que una obra puesta en formato electrónico puede generar; justamente de este proceso infinito nos habla Jorge Crom: “Sólo el soporte de la lectura abre un mundo de posibilidades entre el lector y el material de lectura. En lo referente a contenidos, los nuevos soportes de la lectura permiten la coexistencia de texto, sonido, imágenes y video en un mismo dispositivo. Sumado a esto, la conectividad a través de las redes de telecomunicaciones, la interactividad y la multimedialidad habilitan a nuevos recorridos de la narración y la lectura”. Asimismo, la ilusión de una biblioteca por siempre ordenada sería posible en la galaxia de los e-books. Al menos eso nos promete Crom: “las facilidades que promete el libro electrónico se orientan a la posibilidad de tener en un mismo soporte toda una biblioteca. A partir de allí todo el tratamiento que la computación permite realizar con los textos, sumado a nuevas posibilidades como el fichaje, la interactividad y la multimedialidad” . “Contra lo que algunos escandalosos del mundillo literario dicen, mal influidos por la paranoia sin razón de las editoriales en papel (que temen quedarse sin negocio), el libro electrónico no ha venido a quitarle espacio a nada ni a nadie. Lo que ha hecho es abrir un nuevo canal de comunicación para la escritura y la lectura", agrega Margulis. |
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| 3- ¿Super-Producciones Literarias? | ||||
Muy bien, nos ha quedado claro, las posibilidades abiertas por la lectura hipertextual de los e-books son muchísimas. Vayamos al ámbito de la producción; por supuesto, no estamos a la búsqueda de una imagen ingenua de los escritores; los autores de obras literarias no son seres aislados de las nuevas tecnologías, lo que no implica que dejen de sorprenderse ante las características que toman sus libros en formato electrónico. Es imposible no pensar, en el momento de escribir, que la publicación de lo escrito en Internet podrá verse en forma simultánea por miles de lectores en cualquier lugar de este extenso mundo (si tiene suerte y carisma, ¡millones!). “La edición electrónica fascina al autor por la posibilidad infinita que tiene a la hora de la distribución. Nuestros lectores son mayoritariamente de España y México. Muchos autores jamás consideraron posible acceder a estos mercados, y a través nuestro pueden hacerlo”, sostiene Diego Ruiz Si distribución, recepción y consumo han cambiado, ¿por qué no va a modificarse, aunque sea sólo parcialmente, la producción literaria? Leonardo Landín, escritor uruguayo que tiene el objetivo de difundir en la Red la literatura rioplatense (del otro lado), opina: “Cuando escribo, la publicación en Internet no afecta tanto al texto en sí sino a determinadas incorporaciones que pueda hacerle. Por ejemplo en un cuento he incluido el sonido de un trueno y de la lluvia porque me pareció que reforzaban el relato adecuadamente”. Tipografía, colores, imágenes móviles y estáticas, configuración del texto, opciones que salen de esa gran caja de Pandora que es la producción del e-book. Pero aunque las superproducciones puedan llevarse a cabo no todos disponen de los conocimientos que se necesitan para un proyecto de ese tipo. Y los motivos no son sólo económicos: “me caben las generales de la ley para las personas de mi generación (nací en el 61): crecí leyendo en papel, me inicié como escritor en la vieja y querida Remington; pero así como desde el primero de mis cinco libros al último pasé de escribir y corregir con papel, tijera y plasticola, a usufructuar las posibilidades del word, del mismo modo estoy aprendiendo a disfrutar de la experiencia de leer en pantalla obras literarias”, dice Margulis. |
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| 4- ¿Renacer de la Industria Editorial? | ||||
| “Los e books -explica Diego Ruiz- tienen un precio equivalente al 50% o menos del libro impreso: el libro digital se paga y se descarga en el momento, dando satisfacción inmediata a la necesidad de leer. Los e-books se distribuyen de forma encriptada, y pueden leerse con el Adobe eBook Reader, programa de distribución gratuita. Utilizando este sistema protegemos los derechos del autor y de las editoriales que distribuimos”. La búsqueda de formas de reglamentación para la literatura on-line tiene que ver con un crecimiento progresivo del mercado de los e-books que, según Jorge Crom, “reconfigurará y generará un nuevo espacio de actividad económica, un nuevo sector de actividad industrial, entendiendo industria como el conjunto de actividades productivas, industriales y comerciales. Algunos estudios de mercado anticipan una nivel de actividad económica de más de veinte mil millones de dólares para el año 2020”. Frente al desmantelamiento de la industria editorial argentina, frente al hecho de que las editoriales han tomado como lugar de residencia México o España (con la consecuente problemática en las traducciones, en las que podemos leer desde “chamarra” hasta “chaval”), la expansión de la escritura y lectura de e-books permite tal vez pensar que puede venir a subsanar la carencia de distribución nacional, y facilitar la exportación de literatura a través de Internet. Algo de eso está ocurriendo, según las palabras de Margulis: “para los escritores argentinos pos-devaluación y pos-corralito, el libro electrónico se convirtió en una nueva opción dentro del hipercompetitivo mercado literario actual”. Como quiera que sea, lo cierto es que todo está aún por hacerse en este aspecto. Nadie duda de que la literatura electrónica tendrá que afrontar la espera de algunos años para, finalmente, formar parte (o no) del espectro de preferencias y gastos del lector/usuario de Internet. “El paradigma de esta nueva industria cambiará y es demasiado temprano para poder anticipar como será -dice Crom-. Pero la importancia del tema obliga a trabajar desde ahora; el tren del libro electrónico todavía no arrancó. Nuestro país ha tenido una gran y exitosa experiencia en la industria editorial en el pasado; es necesario trabajar para ver si este nuevo soporte recrea condiciones que nos permitan subirnos al tren y liderar su marcha. Si queremos construir un país sustentable, es menester que pensemos en esto. De lograrlo tambien recrearemos las condiciones para que nuestra producción intelecual encuentre los medios para su desarrollo y difusión. No hacerlo ahora sería renunciar anticipadamente a jugar en este partido para recluirnos en un rol de pasivos consumidores”. |
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| 5- ¿Me dejarás por ése? | ||||
Si luego de los años de desarrollo la industria literaria electrónica prospera, los costos serán mucho menores que los de la industria de papel y tinta; si los lectores finalmente se acostumbran a este formato, los libros tradicionales se convertirán en objetos de museo, su compraventa será en calidad de reliquias preciosamente conservadas por coleccionistas y a lo sumo quedará algún antropológo cultural que le dedicará unos cuantos párrafos (¿electrónicos?) abogando por lo artesanal y por la unicidad de lecturas. La pregunta en cuestión es si realmente el libro de papel será reemplazado por el e-book en un futuro próximo, o no tanto. Margulis: “Nada reemplaza a nada en esta viña del Señor. ¿Que la gente que tiene acceso a Internet es poca? No son menos que los leen libros a secas. La verdad es que hay público para todo. El público de los libros electrónicos está entre las personas, sean de la edad que sean, que sientan todavía en sus cabezas la excitación y la pasión del explorar". Crom: “Ya tenemos suficientes antecedentes históricos como para poder anticipar que el libro electrónico no reemplazará al libro. El cine no mató al teatro, la radio tampoco lo hizo con la televisión. Somos una cultura desarrollada en torno al libro. Tenemos una relación con el instrumento como pocas veces se ha dado en la historia de la humanidad. Si la característica del hombre es el uso del lenguaje, es obvio que el libro ha jugado un papel muy importante en su evolución. Pero el lenguaje textual es uno de ellos. La combinación de lenguajes potenciará un camino de evolución”. Ruiz: “Creo que el papel convivirá con el libro digital por muchos años, aunque en ciertos rubros, como ser el de los libros técnicos, veremos un fuerte desplazamiento del papel. Eventualmente, llegaremos a soluciones tecnológicas cruzadas, como ser el "papel digital" (ya en desarrollo), una pantalla flexible y ultra delgada, similar al papel, pero que en realidad será un monitor de computadora. A esta altura, ¿quién extrañará el papel si en una sola hoja podrá leer todos los libros que quiera, al mismo tiempo que lee el diario o navega por Internet?”. |
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| ¿Hacia un futuro sin fronteras literarias? | ||||
Si bien es cierto que la inexistencia de fronteras en la Red deja de lado, a veces, la paradójica situación que vive Argentina en este aspecto, no se debe olvidar que, mientras hoy pensamos en una obra literaria que llegue a miles (¡millones!) de computadoras en todo el mundo, en programas que preserven los derechos de autor en la red (cuestión que aún permanece en un “agujero negro” legal), en nuevas tecnologías y soportes, esta vía de producción virtual también requerirá de personal capacitado para llevarla adelante, y en este punto nos preguntaremos si no serán siempre los mismos, si los pasajes del tren del que nos habla Crom no han sido ya comprados, y si no deberemos esperar muchos, demasiados años para llegar a un funcionamiento medianamente aceptable de esta industria, en el que también esté contemplada la presencia de los que siempre estuvieron a la sombra. Desde la adversidad en sus formas varias habrá que tratar de representar la voz de los que no pueden hacerse escuchar en Internet, de utilizar la literatura como modo de expresión, como un modo de gritar en la Red lo que está pasando, y como soluciones alternativas a por lo menos algunas de nuestras carencias, constituyendo formas de interacción, participación y opinión. Los e-books juegan un rol importante en esta nueva puerta de salida: la literatura es uno de los medios de expresión más importantes, y su industria debe comprender y hacerse cargo de su “exportación de ideas” para contribuir a esta representación en medio de la espera compartida; esperamos a todos los que vemos venir corriendo, a los que (con suerte) estarán saliendo de la sombra y a los que se están levantando, con nuestros chiflidos, para empezar a correr. Pero no podemos pedirle todo a Internet; la educación es primordial para esta carrera, una carrera que transforme lo que parece un avión de primera clase en un verdadero tren del libro electrónico. |
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