Estudios de arte precolombino sudamericano
 
 


Obras de
Francisco
Casabal Sastre

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Sitio Oficial de
Francisco
Casabal Sastre

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“Sólo el misterio nos hace vivir, sólo el misterio”, escribe en un poema Luís Cernuda. El misterio de una civilización que se perdió en algún instante de nuestra historia, la historia que se ha encargado, desde siempre, de destruir lo que algunos han escrito con su sangre sobre las playas de un continente que existió antes del universo aceptado. Un universo antes de nuestro universo plástico.
Un millón de años, un millón de días, encierra la historia de la vida eterna de una raza noble y pura que existió desde siempre. Una civilización que brilló antes de nuestro tiempo, antes de nuestra estúpida ignorancia. Una humanidad que buscaba acercarse a sí misma conociendo su historia, encontrando un eslabón eterno con un cosmos infinito.

… En cada paso que, con agilidad de diosa de un Palenque sacro, da con una suavidad casi invisible, la princesa de cabellos de seda deja en el barro fresco, huellas firmes y sabias de una historia que se clavará en su alma con una daga asesina pero no malvada. Un susurro aún dormido se apoya sobre un ejército de troncos de araucarias que, en un último relevo antes de una batalla perdida, se eleva hacia un infinito que lentamente se derrumba sobre sus gigantescas copas. La noche aún detiene a la aurora que, en un paso somnoliento, se viste con sus guantes de fuego preparándose con un grito desesperado de guerra.
La semidiosa, perdida en el tiempo, respira en un incansable jadeo la tristeza de ésta, su última noche. F esteja con una danza macabra su dolor de hembra ultrajada. L os pinos, altísimos y sacros, con sus mantos de agujas esparcidas sobre un piso fértil, protegen su espanto de madre desesperada y cubren su huída dando estocadas, contra un invasor maldito, con sus aguza das ramas. Sus ojos verdes, zafíreos, ven a través de la selva oscura, tres cometas que enarbolan banderas con cruces oscuras y ensangrentadas, alzadas en el nombre de un dios que no conoce flotando sobre su muerte segura. Desde lo alto, en una conspiración desesperada, las estrellas le susurran una advertencia . A lo lejos, en el horizonte olvidado, los truenos despiertan al mismo tiempo que Huitzilopochtli levanta su espada preparándose a para la batalla despiadada.
Ha llegado, ella lo sabe, su vello eriz ándose en lo más alto de su lomo negro, se lo advierte . La mano pacífica de un nuevo dios acaricia con una sonrisa hipócrita su rostro, sosteniendo una cruz de plata impregnada con su suerte desterrada. Viene desde lejos, desde una tierra aburrida, gastada, sucia de mentiras y, con la excusa de una muerte noble, asesina a nuestra heroína elevando al cielo una ostia sagrada. Desembarca en esta tierra virgen, de almas puras, bajo una máscara de hierro fundido con sangre vana. En un último intento desesperado, el ángel negro galopa arañando la tierra con sus garras, marchando hacia su palacio escondido en lo más alto del mundo . A llí, entre palmeras tibias, recostado sobre un trono de oro noble, duerme su esperanza...

   
F.C.S.
Dallas, julio 05

www.casabal.com
 
 
 
Biografía de Francisco Casabal Sastre  


Francisco Casabal Sastre
nace en la ciudad de Buenos Aires dentro de una familia donde el arte y la literatura pasaron a ser compañeros diarios en los juegos de su infancia. De niño observaría con fascinación a su abuela materna que pasaba horas pintando a modelos que encontraba entre sus amistades y familia. Sería llevado a galerías de arte y a museos, donde comenzaría a obtener y desenvolver su apreciación por el mundo de las artes plásticas.

Descendiente directo, por rama paterna, del apreciado artista argentino Ernesto de la Cárcova, Francisco se sentaría durante horas en el Museo de Bellas Artes de la ciudad de Buenos Aires frente a la canónica pintura “Sin pan y sin trabajo” soñando con llegar a realizar sus propias obras algún día. De su tatarabuelo materno, Marcos Sastre, héroe de la Revolución de Mayo, heredó la pasión por la escritura, que incorpora en sus obras o bien como materia pictórica o bien como alusión narrativa.

Arquitecto paisajista egresado en la Universidad de Harvard, completó sus estudios de arte con el argentino Jorge Otermín Aguirre en París, luego de lo cual vuelve a su amada “Reyna del Plata”, como él la llama con nostalgia, y se refugia en la provincia de Buenos Aires por unos años hasta que, durante una noche fresca de verano, pudo espiar dos estrellas fugaces en un mismo instante. “Para mí las noches en el campo son muy importantes. Creo en presagios, en señales. Te dan el porqué de las cosas. Y así esa noche supe que tenía que cambiar el rumbo de mi vida”, dice. Volviendo a su casa en Carmen de Areco guardó algo de ropa en una valija y se mudó a Brasil y luego, a los Estados Unidos. “Las decisiones se toman en un instante; si no, las olvidamos en ese mismo instante” , considera.

Casabal Sastre reside en la ciudad tejana de Dallas desde principios de los 90. Allí se abocó de lleno a la pintura especializándose en el diseño de interiores para mansiones de coleccionistas de arte, como Steve Katzman y el matrimonio Gloria y José Fuentes, dueños, a su vez, de la cadena de restaurantes salvadoreños Gloria´s, donde realizó una importante serie de murales con motivos históricos medievales, españoles, precolombinos y contemporáneos. Justamente en otro de ellos, el famoso Art Bar de Dallas, fue el único artista latino en participar en 1996 del Everything But Art organizado por el arquitecto Brent Gaither.

“La pintura y la escritura me acompañaron durante los primeros años de soledad en este lugar nuevo y desconocido para mí, hasta que se convirtieron en mis mejores compañeras. Se levantan conmigo, me acompañan en mis mañanas, se acuestan conmigo y hasta algunas veces me despiertan en la madrugada con algún poema de Borges dejando algún color nuevo sobre mi tela” , comenta.

Entre setiembre y noviembre de 2004 participó en el Homenaje por los cien años del nacimiento de Pablo Neruda que organizó el Latino Cultural Center de Dallas, junto a los artistas Romanho (Chile), Solange Mariel (Brasil), Adriana Cobo-Frenkel (Chile) y Amalia El Masri (Paraguay) y Clara Borja Hinojosa (México). Sin otras ataduras que la búsqueda de la paz interior y la satisfacción por la obra realizada, Casabal Sastre viaja por el mundo plasmando sus impresiones en la fotografía en blanco y negro, de la cual siempre ha sido un enamorado.

Su última colección de trabajo fotográfico se presentó en octubre de este año en el espacio contracultural Flux de la ciudad de Buenos Aires bajo el título “Jesús Jesús”, acabada muestra de lado fantasioso y sensual de la creación artística. “El sexo es la comunión con lo sagrado, con la unión de nuestro espíritu, con lo maravilloso de sentirnos nosotros mismos”, sostiene sin falsos pudores.

Casabal Sastre ha tenido la oportunidad de mostrar en el país sajón distintos aspectos de su raíz criolla enmarcándola con colores sepias y grises. “Su trabajo intriga a los observadores por la capacidad de expresar, con profundidad y minuciosidad, su amor por la experiencia humana de todos los tiempos, desde la antigüedad hasta el presente. Los viajes de Francisco, su educación y visión del mundo se unen juntos en una explosión visual de cultura, lenguaje, textura y color, lo que deja al espectador envuelto en una mágica sensación de bienestar interior” , ha dicho de su obra Stacey Bagley, curadora de la Fine Art Gallery de Neiman Marcus.

Sus próximas exhibiciones lo llevarán a Venezuela, Nueva York, Barcelona y Puerto Rico.
 
 
 
Francisco Casabal Sastre:
Un artista que sobrevive a todas las tempestades
 
por Osvaldo Sabino  
 

Toda la obra de Francisco Casabal Sastre se balancea entre lo cotidiano y lo onírico. Su canon es comparable con la languidez del ocaso. El momento del entresueño y la hora de la verdad, esos instantes cuando lo real se desliza entre meridianos difusos y todo acaba superponiéndose.

Un profundo instante recóndito ocupa el espacio de sus pinturas. Una ansiedad, una duda, el momento cuando sentimos que todo se aleja de nuestro lado, cuando una primera luz se convierte en la última y la percibimos sólo como un lejano resplandor. La constante pregunta que nace ante sus cuadros es: ¿y después qué, sonarán voces de duelos, campanas, fluidos, néctares?

Este es un artista calmo y, al mismo tiempo, uno que desestabiliza a la audiencia con el poder de sus trazos cargados de un persistente dejo de angustia. Es intensamente vibrante pero, a la vez, se cubre con un manto de paz interior. Sus pinturas se preguntan y se responden como si fueran voces en pugna en medio de una disputa entre un defensor y un fiscal.

La obra de Casabal Sastre es un canto de vida que no le hace reproches a lo amargo. Nos previene y, sin embargo, nos comunica que en cualquier sitio inesperado podemos renacer en un indeciso amanecer.

En sus pinceladas se mezclan el misterio que sólo puede surgir de la profunda observación de la vida, y el conocimiento, ese don milenario con el que el destino premia sólo a algunos seres. Cada una de sus pinturas demuestran su gran madurez reflexiva, y la expresa en colores que brillan reflejándose entre sí, algunos más refulgentes, otros más opacos.

La constante de la obra de Francisco Casabal Sastre, es la infatigable búsqueda de la voz y la palabra a través de los silencios del mundo cromático. El artista se bate en un incesante duelo con los colores, midiendo fuerzas como si en todo momento tratase de desentrañar los más ocultos secretos que encierran las formas. Y de esa justa surge un discurso profundamente lírico que, al mismo tiempo, nos deja apreciar un dilema, un concepto que juega entre los dedos intentando no ser atrapado.

Su mensaje está siempre alerta, como una temible herida que no termina de cerrarse. Nos confronta con los más sombríos de los túneles que recorren el alma, los que encierran todos los secretos que hemos guardado desde la infancia. Y que sabemos que, en cualquier momento, un simple rasguido pudiera hacerlos estallar con todas las furias que contienen entre sus pliegues. Pero luego, bastan sólo unos pocos minutos de observación para que todo se sosiegue y de la contemplación sobrevenga una esperanza, un aroma a historia nueva, reconfortante, constructiva.

Para este artista, el brillo de los tonos y de la palabra, son el modo de reflexionar y de buscar las razones de la mutación la mente. Lo que en algún momento fue motivo de desesperanza, es lo que después lo lleva a atravesar las telas para hacer a un lado todo los que pueda acercarlo a los infiernos, a reducir el dolor a un despojo de tormentas. Porque él sabe que cada individuo, cada acto, cada mirada, engendra nuevos motivos para no abandonar la lucha.

En la obra de Casabal Sastre, en todo momento están presentes la necesidad de desvelar los silencios, los anhelos de alcanzar una libertad real, la aventura de hurgar en un lugar desconocido, la infatigable persecución de las obsesiones más cálidas. Y en todas ellas se trasluce cómo el artista se observa a sí mismo buscando encontrar a todos en él, quizá en lo alto, en un estrecho pasadizo o túnel, confrontando a los apóstoles, vagando entre un enjambre de recuerdos de tiempos idos que jamás lo abandonan, estudiando cada gesto desde la división de miles de ojos.

La línea erótica es constante. Poesía, pasión y aislamiento, son elementos inseparables. Tres sensaciones que suelen representarse como un solo ser. Sin embargo, aquí se desmiembran desbordando en plenitud. Aunque sublevada. Hay sentimientos que lastiman, que abandonan pero, sobre todo, nunca se ve la intención de inclinarse hasta caer a los pies del cielo.

Los trazos se desarman, acompañan, chocan entre sí, perduran en la mente lastimando los sentimientos de un ser que puede vivir todo el dolor como suyo, que sigue adelante cantando con serenidad, y que, como el mar, no tuerce su rumbo, aunque las tempestades intenten doblegarlo.

Casabal Sastre se enfrenta a la nostalgia de la pérdida aunque, al final, no está seguro si alguna vez ha tenido lo que ya no encuentra. De sus obras se desprende que él sabe que la verdad es sólo un fantasma. Pero, sin embargo, continúa creyendo y nos trasmite que, al final de los tiempos, esa verdad inasible es lo único que sobrevive a todas las tempestades.

 
 
 
 
 
 

El Artista Plástico Francisco Casabal Sastre, a lo largo muchos años, ha logrado plasmar en su pintura una serie de rasgos, colores, y texturas que, desde ahora,
identifican su discurso pictórico de primera línea.

Trabajando los diversos arquetipos y culturas humanas, logra mimetizar con poética visión imágenes urbanas y suburbanas que, a veces, pudieran pasar desapercibidas por la cotidianidad a la que estamos acostumbrados a vivir, pero él, magistralmente, la transforma en sus lienzos y convierte ese hecho simple del vivir en una obra de arte; en otras palabras: cotidianeidad hecha magia y espíritu urbano que re-descubre Casabal Sastre en su discurso pictórico para sacudirnos con sus tiempos e imágenes que tocan muy de cerca el mito y la leyenda aún no escrita sobre los mitos griegos y romanos, pasados por el tamiz de su visión particular y tratados con la profundidad que permite la planimetría plural, múltiple y orgánica del color. Redescubre el espacio del lienzo y deja que el ojo del “otro”, al contemplar su pintura, pueda deleitarse con el simple misticismo hasta descubrir las inmensas “ otredades ” y poética visual que perviven en sus cuadros.

Gestos, mitos urbanos, leyendas que construye y de-construye, magia, color y asombro (que nunca pierde), eso es lo que descubrimos en la propuesta del discurso de Francisco Casabal Sastre, a quien tendremos el privilegio de tener como invitado especial, con su exposición CUANDO DUERMEN LOS ARCANGELES, en el XIII FESTIVAL INTERNACIONAL DE TEATRO ALVARO DE ROSSON, en Barquisimeto, Venezuela, bajo el auspicio de La Universidad Nacional Politécnica, Antonio José de Sucre, en el Vice -Rectorado de Barquisimeto.

 
Dr. Ygor Zamora
Coordinador Regional de Cultura
Universidad Politécnica “Antonio José de Sucre”
(UNEXPO)
VENEZUELA