Hablan los sobrevivientes de la tragedia de Once
LA NOCHE DE CROMAÑÓN
 
 
Sole, Cami y Pía, por Vera Frascino  
III
 
 

“Para cambiar las cosas hay que ponerse un poco las pilas en pequeños o grandes actos”

 

—Y después, ¿cuándo se juntaron con más gente que estuvo ahí?
SOLE: —Yo bueno, apenas salí, o sea, mi otra amiga salió al otro día del hospital, después que yo. Entonces, fui a visitarla a ella, o sea, fue automático. Me fui a lo de ella. Después fui a ver a la otra, hice todo un tour por los hospitales. Fui a ver a la otra pero no me dejaron pasar. No se podía pasar, y como que había prioridad de la familia, ¿no? Para verla. Y aparte entrar en terapia intensiva,” ¿yo? No sé si quiero. No, me parece que no” Verla toda entubada. Es obvio que no. O sea, morir ahí de un infarto. ¡No! Igual fui, bueno estuve ahí. Qué sé yo. Y después es como que... al principio nada. Estuve re afe.. muy, como muy con mi amiga, que hablábamos bastante. Y… nada, y después este... como que empecé a ir a las marchas así... O sea, como que yo volví a ir a un recital recién a los 20 días. Después fui a un lugar al que voy siempre, que es Museo, y ahí es como que toda la gente del ambiente, y ahí empezás a... bueno. Él estuvo, él estuvo...

—¿No tenías miedo?
SOLE: —No, más o menos. No, aparte no había nadie en el lugar. Abrió, ponele en febrero, y no había nadie.

—¿Vos en ningún momento pensaste: “me voy a morir”, cuando estuviste ahí?
SOLE: —Yo llegué, o sea, no me acuerdo de..
PIA: —Yo sí

—Vos sí (a Pía ). ¿Vos también? (A Cami. )
CAMI: —Yo también.
SOLE: —Yo no me acuerdo de sensaciones, ¿entendés? De tener miedo ni nada. Yo sé que cuando estaba tirada, yo le decía al pibe “¡Nos vamos a morir, sáquennos de acá! ¡Sáquennos de acá, nos vamos a morir!” Bla, bla. Pero... de sentirlo, ¿entendés?, de ese miedo de que te vas a morir de verdad, no.

—Por eso mismo te pregunto. Porque vos... ( señalando a Pía )
PIA: —Seeee.
CAMI: —Yo también. A mí me pasó, por ejemplo, después, de...

—Vos reaccionaste muy pragmáticamente. ( A Sole. )
SOLE: —Sí, o sea, no sé. Para mí era obvio que íbamos a salir, ¿entendés? Como que... En realidad, ponele, es como que me quedó un montón de tiempo acordarme que yo decía que... o sea, que teníamos que salir. Para mí, yo no había dicho nada. O sea, porque era una obviedad que ya íbamos a salir ¿entendés? Pero hablando con mis amigas, bueno, la que se desmayó no pensó nada, ya fue, pero la otra... ella se cayó, como que se le cayeron encima y ella justo se cayó donde terminaba el balconcito. Entonces los que se tiraban de arriba cayeron, calculamos, arriba de ella. Y caían, y ( risa nerviosa ), no sé, caían y estaban casi todos muertos. No sé. Entonces tenía, como treinta mil personas arriba de sus piernas. No se las podía sacar, no se las podía sacar. A ella, entraron tres veces más o menos a sacarla, y las tres veces no pudieron. O sea, entonces, es donde la tercera vez que salieron los bomberos, yo dije “bueh, ya está”. O sea, ella también lo pensó: ”ya está, me muero acá” y qué sé yo. Bla, bla, bla. ( Silencio ). Yo eso, no, no sé ( risa de incertidumbre ).
CAMI: —A mí, después lo que me pasó, en el verano, entre que estaban todos los boliches cerrados, empecé a ir más a bares, pero siempre como... como que... cambió esa cosa de...dos minutos ver la puerta... y como cuidarme más en ese sentido. Y después en enero fui a un lugar que era medio boliche, medio bar, o sea, no es que estaban ni todos sentados ni todos parados. Y llegué con un pedo mal, y no... es como que no me… nada. Yo estaba así... Y nada, no me importaba nada. Y después, una vez que fui a un boliche, boliche, para el cumpleaños de una amiga, llegué y miraba todo, y... me fui al baño a llorar, como que no podía más. Estaba como... locura... yo acá no puedo estar, no puedo soportar estar en este lugar. Y nada, ¡fue horrible, fue horrible! Me quedé porque era mi amiga, si no, no me quedaba. Porque yo no me podía ir.

—¿Se aferraron mucho a ese grupo?
PIA: —Yo, recién ahora.
SOLE: —Yo sí. Claro, no al principio. Como que al principio fue todo un... o sea, “¿dónde estoy? ¿qué pasó? ¿Cuál? No sé. Sí. No.” Era como que... “¿me importa, no me importa?” Algo… algo… así. Y como que yendo a las marchas, ver a los familiares directos que perdieron gente, es como que eso te va dando. Es como una carga, ¿viste?

—¿Pensaron en hacer algo al respecto? ¿Tienen bronca o quieren proyectar algún cambio en su vida a partir de eso?
SOLE: —Sí, totalmente. Es como que yo, o sea, yo lo que siento, es como que siempre... Por ejemplo, lo que siento a nivel general con lo que pasó, o sea, con cosas que pasan y que no tienen que pasar, en el sentido de que todo el mundo lo acepta y te dice “Sí, era obvio que iba a pasar”. Con esto de Cromañón, como que todo el mundo dice: “ Y sí, ay, ¿no sabías que era corrupción, que los lugares estaban mal habilitados?” O sea, como que vos hablás de cualquier cosa y todo el mundo sabe qué va a pasar. O sea, por ejemplo, las elecciones... “Ay, ¿pero no sabés que están arregladas?”
CAMI: —No, claro, no. Pero dan como algo naturalizado, que las cosas están mal.
SOLE: —Y como que siento que todo el mundo lo acepta. O sea, al principio es como que me indignó sentir “Bueno, y si lo sabías, ¿por qué nadie hizo nada para que no pasara?” ¿Entendés? Si todo el mundo sabía que podía pasar Cromañon o lo que sea, ¿por qué nadie hace nada? Y eso en general. O sea...

—Pero ustedes mismas dijeron que cuando Chabán apareció para decir que no encendieran las bengalas todo el mundo reaccionó sin darle importancia, o ignorándolo, o riéndose de lo que decía.
SOLE: —Yo creo que también pasa por el sentido de lo que vos decís.
CAMI: —Nosotros también fuimos re ignorantes.
SOLE: —¡Sí, obvio! Yo cuando salí, o sea, a mí lo que... A mí lo que me pasa por ejemplo, a mí lo que me pasa por ejemplo ( Cami no la deja hablar, la interrumpe todo el tiempo y se pone nerviosa ). Como que yo... Ponele, después de lo que pasó la responsabilidad mía de aceptar esto, ¿entendés? Y ponele, con la banda, lo que me pasa es que me da, tipo bronca, indignación, como que nunca se hicieron cargo ¿entendés? Como que siempre es... “bueno, sí, pero...” Obviamente que ellos tienen que cuidar una imagen, por una cuestión legal, porque si dicen una cosa mal van a meter... o sea, es como muy probable que se la agarren con la banda y no con todos los funcionarios o cosas más pesadas, pero... no sé, qué sé yo.

—¿Pero quién creen que es el responsable?
SOLE: —No, si hay un responsable...
PIA: —Hay un montón.
CAMI: —Culpable es sólo uno
SOLE: —Para mí, responsables somos todos.
PIA: —No, responsable somos todos. Otra cosa es culpable.
CAMI: —Culpables, te puedo decir Chabán, Ibarra, los funcionarios, los bomberos por no hacer su trabajo, la policía porque...había un patrullero en la puerta, llegó la policía y la gente que sacaba, la mayoría de la gente que salió que estuvo como en problema es porque los pibes los sacaron... Y responsables podemos ser todos. Podemos ser nosotros por no cuidarnos a nosotros, no cuidar a los demás, viendo que estamos en un lugar que... a simple vista vos ves que está mal y nunca hicimos nada. Ahora por ejemplo, hay carteles por todos lados diciendo “Si conocés un lugar que está mal habilitado, llamá a tal número”. Y por ahí antes, ni la hora. Por ahí, si ves el número tampoco llamás. Pero antes ni se me hubiera ocurrido decir “este lugar está mal, pero hay que denunciarlo, porque algo te puede pasar”
PIA: —Es falta de conciencia.
SOLE: —No, yo creo, o sea, a mí lo que me cambió es en el hecho de que por ahí... No digo que ahora soy “me hago cargo de todo”, pero como que ahora soy más conciente y me hago cargo de más cosas, ¿entendés? O sea, no sé, como desde cosas muy estúpidas como tirar un papel en la calle. No, como que, o sea, yo en las reuniones, como que hacemos un poco de todo. Nosotros no estamos ni dirigidos, ni nada, por ningún médico ni psicólogo ni abogado ni nada. Somos nosotros. Como que a veces sale el tema y todos hablamos. Porque me parece que hay esa necesidad de hablar, y que... no sé, o sea, no es lo mismo hablarlo con ella ( una de las amigas ) que hablarlo con alguien que no estuvo porque es como que ella por ahí me entiende desde otro punto. Y me parece que es como una especie de contención entre nosotros. Y ahora es como que estamos re embalados con hacer un Festival que tiene que ver con esto, con el tema de... de... digamos, de la memoria, de que se puede hacer algo. O sea, desde nuestro punto, poder hacer algo. No importa qué, o mínimo, o cómo
CAMI: —Claro, como que yo veo, por ejemplo, eh... por ahí, en determinadas cosas. Por ahí, si un pibe, lo matan por gatillo fácil, te hago un ejemplo, la familia lo va a tener muy presente, obviamente, pero los vecinos, la gente que lo conocía, por ahí ya está, se olvidó. Y listo, y pasó, lo borró, dijo “¡uh, pobre pibe!” y ya está. Y listo. Y a nadie se le ocurre hacer nada desde su... desde sí mismo y con los demás para cambiar algo.
SOLE: —Yo creo que si, ponele, supiésemos en cualquier caso que robaron o que mataron, o sea, mató la policía, que pasa muy seguido, y esas cosas... Una vez que nos enteramos de la noticia, si hubiésemos salido todos a hacer algo, no tendría que haber... o sea, por ahí no hubiese existido un próximo muerto al pedo, ¿entendés? Me parece que tiene que ver con eso. Qué sé yo, por ejemplo...

— ¿Pero el Festival para qué sería?
CAMI: —Por la memoria. Primero, para recordar a los pibes que… Por ahí para demostrar que a cualquiera le podría haber pasado, que Cromañón hubo uno, pero hubo muchos similares, todos muy similares, y además por un tema de concientizar a la sociedad de que realmente se pueden cambiar las cosas pero para cambiarlas hay que ponerse un poco las pilas en pequeños o grandes actos, pero que se puede cambiar. Y esto no tiene que volver a pasar más. Como tampoco tiene que morir gente porque alguien los mató en la calle o por robar, o por...desnutrición ¿entendés? Que no puede pasar esto. Que hay que cuidarse a uno mismo y hay que cuidar a los demás.
SOLE: —O sea, es como una especie de lucha en contra del sistema que es re imposible, o sea, que no se va a poder nunca, pero me parece que... O sea, si uno no tiene la ilusión de que va a cambiar, es como que estás... O sea, yo me... claro, yo prefiero tirarme debajo de un colectivo, porque si no... ¿qué?
CAMI: —No, igual, digamos, también es una postura como que es re fácil agarrar y decir “ah, bueno, nada va a cambiar”. Como hay un montón de gente que después de esto, estuvo ahí y dijo “Bueno, nada va a cambiar, me cruzo de brazos, listo” Bueno, entonces, cuando te pase de nuevo o le pase a tus hijos o a tu familia, y... por ahí te pega un poquito. En ese momento te vas a dar cuenta que los cambios se tienen que hacer en algún momento.

Pero ustedes hablaron con chicos que estuvieron ahí.
SOLE: —Más o menos. Escucharlos de que hablan, o que salen en la tele y cosas así, sí. Después tenemos, o sea, una de las chicas que vienen a las...

— ¿Personalmente nunca hablaron con ellas?
SOLE: —Hablar sí. Pero por ejemplo, hay una de las chicas que estuvo, o sea, que falleció el hermano, y la madre siempre está ahí y se habla con ella. Pero no es que hablamos… yo no le pregunto ni en pedo. Me muero. ( Risa nerviosa )Yo había ido a una reunión de psicólogos hecha en mi hospital que era de Cromañon, que bueno, que se quería intentar ayudar, y qué se yo. Era gratuita y podía ir cualquiera, y éramos cinco, nada más. Y estaba yo, estaba esta chica con la mamá, y ahí fue la primera vez que los vi, y bueno, que hablé, y que ella hablaba, digamos, de lo que había pasado, y qué sé yo. No sé, o sea, es como que si yo me tengo que poner a pensar en mi futuro, o sea, y quedarme cruzada de brazos, yo no quiero tener hijos, no quiero tener nada. Es como que, porque como que estás todo el tiempo... No, lo van a matar, y no sé qué.
PIA: —Tal cual.
SOLE: —Es como que claro, como que aparte, si no lo detenemos en algún momento, es como un sistema que nos va... o sea, ya nos comió y nos va a comer definitivamente. Es como que somos, no sé, nada. Parte de... títeres. O sea...

—¿Qué hacés a diario para cambiar eso?
SOLE: —Qué sé yo. Todo esto es como un brote que tengo de ahora, ¿no es cierto? A partir de todo lo que pasó. O sea, es como muchas cosas que me pasan a la vez, y a veces como que “¡Pará un poquito!”, porque no puedo con todo. Pero qué sé yo, a diario es eso. Es el hecho de tratar de cambiar mi actitud, ¿entendés?, como parte de una sociedad, porque...
CAMI: —Está también el tema del juicio, de no borrarse con eso, de ir a declarar. Todas esas cosas que a uno le cuesta, agarrar y que te pregunten quince veces lo mismo y por ahí “¿Y qué te pasó?” “Y me pasó esto”. Por ahí, re cuesta, y bueno, es un re golpe, pero hay que ir a hacerlo igual. Hay que ir a declarar igual, porque todo son más pruebas que suman a que las cosas terminen esclarecidas y que se encuentren realmente a los culpables y que vayan en cana. Eso es como, digamos, dentro de este tema. Pero por ejemplo, yo ayer me re indigné porque vi un cartelito en la calle de una minita como haciendo como el de la enfermera, ¿viste?, con el dedito, que decía...”Fiesta clandestina”. Yo me quedé dura, diciendo “¿¡cómo fiesta clandestina?!” ¿Cómo..? Digamos... ¿Cómo agarrás y hacés una publicación de que vas a hacer una fiesta clandestina sabiendo todo lo que pasó? Nada, no les importa un carajo...

— ¿Dónde era eso?
CAMI: —No sé, vi un cartelito ahí en Retiro. Eh... Iba a arrancar el cartel para hacer la denuncia y un pibe como que... estábamos llegando tarde al laburo y como que me empezó a correr para que vaya. Igual el lunes voy a ir, lo voy a sacar y voy a hacer la denuncia. También, el otro día sale... Hay un pibe en Clarín que... El otro día, bah, hace un mes...Un artículo que decía como que re adoraba las fiestas clandestinas sabiendo que los lugares están para el ooooorrrto, que no hay salida de emergencia, que es como si yo en mi casa metiera quinientas personas y cobrara entrada. Y digamos, yo no lo puedo creer que la gente que haga eso.
PIA: —No toma conciencia. A pesar de todo lo que pasa, como que están como si nada.

—La gente que no estuvo ahí no puede tener la misma conciencia, me imagino.
PIA: —Ya sé, pero entonces que les sirva, ¿entendés? Que les sirva de algo.
SOLE: —Yo creo que, ponele, lo que nos pasó a nosotros... Ponele, antes había pasado lo de Keyvis. Y… o sea, es como que, que nadie les dio pelota. Eran mu... eran menos padres, obviamente, era menos el movimiento, y nadie les dio pelota. ¿Y qué pasó? Volvió a pasar ¿entendés? O sea, entonces es como...
CAMI: —Y peor.
SOLE: —Claro, es como un claro ejemplo de... si no nos hacemos cargo de lo que nos pasa una vez, o sea, va a volver a pasar.
PIA: —Y peor.
SOLE: —Y claro, exactamente. Y mismo, esto, bueno, porque es una cosa de grandes dimensiones y bla, bla, bla...Pero ponele, cuando matan a alguien en la calle, cuando hay abuso de poder por la policía, es como que nunca sale y... o sea, y vuelve a pasar, y sigue pasando... Entonces ¿qué hacemos? Yo lo que creo es que tenemos el título de sociedad pero cada uno es re individual y casa vez más individual. Y si no te pasa nada, no pasa nada, y ya está. Y listo, y que se joda. No que se joda, a lo sumo, ¡qué pena, ojalá no me pase a mí! Pero como no está esa cosa de movilizarse y de poder cambiar algo. Porque es eso, de naturalizarlo de tal manera que ya es algo totalmente común, es de todos los días.
CAMI: —También es parte de esa cosa que, por ejemplo, algo que a mí me gustaría hacer, o creo que por ahí podemos llegar con el grupo, es tratar de que la sociedad se de cuenta de que esas cosas no son naturales. Y qué, digamos, de que cada uno se de cuenta que no puede pasar, que... no sé... si vos vas en un colectivo que está todo destartalado, y... en algún momento puede explotar. Qué sé yo, por decir algo muy... Si... por ejemplo, también hubo quilombo en los subtes, con el tema de la seguridad, cuestión que hay. Son cosas que las vivimos día a día. Que por ahí, pasás por la calle o te tomás un subte...y no sé cuántas cosas te pueden pasar. O vas a un boliche, y aunque tiene el cartelito de “Boliche Clase C” y toda bola que puede decir, hay un boliche que lo clausuraron 60 y pico de veces, porque cada vez que van a hacer inspección, siempre siguen encontrando cosas que están mal. Y bueh... la gente sigue yendo. Entonces ¿cómo podés entender? Yo no sé, por ahí... Me encantaría pararme en el boliche y decir “¡No entre, gente, que le puede pasar algo!” Pero sé que hay un montón de gente que no me va a escuchar, y le va a importar un carajo.
SOLE: —Y te van a putear, encima.
CAMI: —Y te van a decir “Pero yo vengo a bailar, ¿ve los tacos que me puse?” ¿Qué querés que le haga? Yo no sé... hay gente que tenés ganas de pegarle, por decir... “¡Por favor, entendé un poquito las cosas!”

—El primer proyecto es el Festival, ¿qué otras cosas piensan organizar?
SOLE: —Habíamos hablado también de ir a dar charlas a los colegios, y qué sé yo, pero nos colgamos un poco con eso. Igual es difícil, es difícil. Cada uno tiene su... sus... sus problemas personales, y tratar de juntarnos y que nos juntemos y que eso... es complicado. O sea, es una cosa difícil. Pero bueno, o sea, como que tenemos la expectativa... Yo, por lo menos, con el grupo no me siento sola, y como que siento que... bueno... podemos seguir generando ideas y... obviamente, no somos el Che Guevara que vamos a... Revolución armada, o sea, ¡no! Pero qué sé yo, algo, ¿entendés? Tratar desde nuestro punto, tratar de cambiar algo, o sea, para que las cosas no se repitan y... bueno.

—¿Notan que cada vez hay menos gente en las reuniones?
SOLE: —No, en las reuniones siempre somos los mismos. Somos pocos, no somos muchos. Digamos, nuestro punto era convocar solamente a sobrevivientes. Yo había hablado con una chica, por ejemplo, que había mandado un mail a la casilla del grupo diciendo que ella estaba re mal, qué sé yo, que había perdido una amiga. O sea, como que al principio le dije, “si querés venir, no hay problema”, pero después... O sea, nosotros, a veces, sale el tema y nos ponemos a hablar de lo que pasó, y qué sé yo, y por ahí, la chica que perdió la amiga se empieza a maquinar y termina suicidándose. Se nos tira del balcón. Entonces, ¡no!
CAMI: —Además, como que no sé si tenemos tantas cosas para compartir.

—¿Pero no creen que la pueden contener a la gente que perdió alguien querido en ese lugar?
SOLE: —No sé. No, yo no me siento capacitada para contener a nadie.
CAMI: —Nosotros como que hablamos el mismo código, digamos. Estando ahí hablamos como de lo mismo y entendemos porqué decimos las cosas. Es como que ya va siendo una relación de porqué dijo esto, porqué dijo lo otro, porqué tuvo miedo de esto, porqué tuvo miedo de lo otro. Por ahí, la piba está re mal, y sigue yendo a un boliche que está mal y no se da cuenta. O... nada, no le produce nada. Nosotros como que estamos más a la expectativa, digamos, de lo que pasa.
SOLE: —No, aparte es como que...o sea, no somos un grupo de psicólogos. Tipo, es el punto. Yo me pongo a pensar.

—¿Cuánta gente había en total? ¿Saben?
PIA: —4000... ( calcula )

— Hasta antes de los tres meses, ¿por qué no ibas?
PIA: —No, porque fue así. Como que el primer mes no entendía nada, divagaba, no caía mucho. Y después, tenía la pierna medio mal y no quería. Después, también, lo que me pasaba era que estaba demasiado mal y sabía que si iba a las marchas me iba a poner peor. Y como que no quería y estaba demasiado deprimida.

—¿Deprimida por lo que había pasado?
PIA: —No, no eso, como que no quería ver. No quería ver a la gente que se le murieron sus hijos, no quería ver a nadie, y además que estaba re deprimida, o sea, no me movía de mi casa. Estuve como meses sin moverme de mi casa. Y al tercer mes dije “bueno, ¡basta!” Me di cuenta que no iba a ganar nada quedándome ahí, sin hacer nada, sin ver a gente, y bueno, empecé a ir. Ir a hacer lo que necesito. O sea, los 30 como que no hago nada, voy a las marchas y me dedico a eso, ir a la marcha y ya.
CAMI: —Es la oficina del papá de una de las chicas, que vamos. Bueno, y ahí vamos todos los miércoles a eso de las 7, hasta las 10, 10 y media.
SOLE: —Igual ahora, como se nos viene el Festival encima, tenemos que juntarnos más veces. Por eso nos tenemos que juntar los sábados. Y bueh.

— ¿Se puede presenciar alguna de esas charlas?
SOLE: —Sí. Pero no se habla todo el tiempo de esto. No es que llegamos y ... ¿vistes lo que pasó en Cromañón?

— Y no, me imagino que no.

SOLE: —Nada que ver, al contrario. Hablamos más de lo que hizo cada uno y boludeces y después hablamos del Festival y cómo nos organizamos y nos cagamos a pedos porque nos colgamos para hacer las cosas. Qué se yo, habría que hablarlo con los chicos y le decimos de última para ver si están de acuerdo. Igual yo creo que también algunos van a querer también participar con tu profesor, y esas cosas.

 
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