Hablan los sobrevivientes de la tragedia de Once
LA NOCHE DE CROMAÑÓN
 
 
Sole, Cami y Pía, por Vera Frascino  
I
" Estuvimos toda la tarde hablando de la muerte antes de ir "  
 

Con Sole, Cami, Pía y Belén nos encontramos en un bar de Caballito un sábado a la tarde. Les conté que tenía que hacer un trabajo basado en historias orales para una materia que se llama Taller de Expresión, y que la consigna era así de sencilla: “contame tu vida”. Al principio se resistieron a hablar de su historia.

—¿Por dónde empiezo? —dijo Sole y se sonrió a la expectativa.

—Sí, hablar de estas cosas es todo un tema… Empiecen por donde quieran…
—Bueno, yo empiezo… —dijo Sole.
Cami la alentó:
— Dale.
—Pero... ¿cualquier cosa?

—¿Qué cosas hacían de chicas? ¿Qué les gustaba, cuáles eran sus hobbies?
— No me acuerdo, yo, de mi infancia, como que la tengo borrada...—intervino Pía.

— Pero la podés reconstruir…
—“Llamá a mi psicóloga mejor…” —dijo Sole y todas se ríeron.

—¿Estás yendo a la psicóloga todavía?
— Sí

— ¿Hace mucho?
—No, no. Empecé ahora. Este año. Empecé en marzo, abril, por ahí…

—¿Qué le contás a la psicóloga?
—¿Qué le cuento a la psicóloga? No, en realidad, o sea, nada. Yo llego a la sesión y mi primer palabra siempre es “no sé”: “Hola, no sé” (risas nerviosas). Pero... No sé, me va sacando ella cosas, me va preguntando y...

—¿Y por qué empezaste a ir?
— Por lo de Cromañón. O sea, porque todo el mundo me obligó a ir, en realidad…

—¿Pero no querías ir o sí?
—…porque en realidad yo había ido a la psicóloga cuando era más chica; tenía, no sé, ponele 15... por ahí y... Fui tres veces, tres sesiones y... no volví nunca más. Me aburrió. Después nunca se me cruzó en la cabeza de ir al psicólogo...

— ¿Hasta que sucedió lo de Cromañón?
—Sí, sí, sí. Y bueno, después, ahora, bueno, empecé por todo esto. En realidad como que al principio yo quería. Tuve... empecé con otro tipo, o sea re mala onda... nada, así que dejé. Fui dos veces, también y dejé. Y después averigüé por lo del Gobierno, que te daban los psicólogos. Porque es un equipo más armado para esto, más especializado.

— ¿ Depende del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires?
—O sea, como que la gente me parece que... no sé si son de Desarrollo Social o qué... Una parte del Gobierno que estaba dando, así, apoyo gratuito psicológico para todos los de Cromañón y cosas así. Y bueno, ahí me mandaron a Elea, que es un hospital psiquiátrico (risas). Sí, totalmente loca. Y no, pero ahí... Es como que se re especializan en eso, así que re bien. Y no, con la mina todo bien.

—¿Y ustedes no van a la psicóloga?
—Yo fui hasta hace tres meses —dijo Pía—pero siempre que le hablaba de Cromañón me evadía el tema y me terminaba preguntando qué hice el fin de semana. Todas las sesiones eran qué hiciste este fin de semana. Y le contaba mi vida pero... era cualquiera. Dejé de ir porque me parecía al pedo. Para ir y contar qué hice el fin de semana te lo cuento a vos, se lo cuento a ella, se lo cuento a cualquiera. Entonces dejé de ir y ahora empiezo el martes que viene.

— Y no sabés todavía cómo va a ser.
—No... ni idea.
—Yo la primera vez que fui a la psicóloga fui como a los 13, una cosa así —dijo Camila—. Pero no me gustaba, es como que... me preguntaba cosas idiotas y... no me servía para nada. No iba nunca. Nunca le avisaba que faltaba Por ahí por un montón de tiempo no iba y... No, no me importaba mucho. Después empecé con una psicóloga hará tres años y pico.

— ¿Y en ese momento por qué habías ido? ¿Cuál era el motivo?
—Cosas familiares... así, con mi vieja. Problemas, así, más familiares y también personales, pero...nada, no sé. Iba por ir. Y después... después de lo que pasó, al tiempo... cambié de psicóloga... Y es como que... no sé, no tenía como la contención... que.... yo necesitaba. Y es como que... si la mina, yo le decía algo y por ahí me decía: “Sí, la verdad, tenés razón” que pun que pan, y después yo por ahí cambiaba de opinión, y también: “sí, tenés razón”. Bueno, definite, ¿en qué tengo razón? Y nada, es como que no me decía nada concreto, no me ayudaba para nada. Y hace poquito empecé con otra que la verdad que es re copada ... y es como que...

— ¿Tiene que ver también con el mismo programa de ayuda?
— No, no, nada que ver. Es independiente.

— ¿ Y ahora te sirve?
—Sí, sí, es como que le puedo contar más las cosas. La primera frase que dije cuando llegué fue: “Hola, soy Camila, estoy en crisis”. (Risas). Así de una. (Risas) Y se me quedó la mina, a ver… de qué estaba hablando yo...

—Por qué estás en crisis. Es la pregunta.
—Claro. Le empecé a hacer todo un rejunte de todas las cosas y... le digo: “bueno, yo estuve en Cromañón”. Como si nada se lo dije. Y ella se quedó como re paralizada... Y bueno, empezamos a hablar de eso. Y le hice una síntesis de toda mi vida en una sesión.

— ¿Qué le contaste?
—De cuando era chica, más de ahora, qué sé yo. Cosas que tenía. Como que a partir de lo de Cromañón se destaparon muchísimas cosas que yo no pensé que existían. Yo no sabía bien qué... No sé.

—¿Siempre fueron al colegio por Caballito?
—No —dijo Sole–. Yo iba al jardín en Almagro, que me quedaba a la vuelta de lo de mi abuela. Como mis papás trabajaban iba después ahí. Y después, de preescolar a segundo año fui a Once, al colegio Suizo. Pero ahora está cerrado, no existe más el colegio. Quedaba en Pueyrredón y Tucumán. Me cambié por una cuestión económica. Fue terrible. Ahora ya estoy en primero de la facultad.

—¿Y vos, Cami?
—Estoy en crisis —dijo riéndose y después estuvimos un rato largo hablando sobre el colegio y las carreras que habían empezado a estudiar.

—Bueno, cuéntenme sobre Cromañón. ¿Ya se conocían entre ustedes?
—¡No! —dijeron las tres.

— Se conocieron después, en las reuniones.
—Sí —volvieron a coincidir.

—¿Siempre iban a ver a Callejeros?
Se rieron, dudaron, afirmaron. Se miraron.

— ¿Los seguían a todas partes? ¿Fanáticas?
—No... —dijo Sole—. Yo, a todos lados no. Es como que tampoco hacía mucho, un año, un año y medio que los seguía. Y... era una banda.

—¿ Era? No la matemos.
—Sí, matémosla —exclamó Sole riendo, y todas se rieron de nuevo—. ¡Matémosla!

—Surge el odio de adentro… ¿Cómo conocieron a la banda? ¿Por la radio?
—De la vida, no sé. Como que...estaba ahí, presente. Yo empecé a ficharlos más por mi ex novio. Que él me pasó un par de CD's.

— ¿Y él cómo los conocía? ¿No tienen contacto directo con alguien de la banda?
—No. No, no, no. Bah, en ese momento no. Ahora por ahí conocés a ése que era amigo de aquél y... sus relaciones peligrosas.

—Pregunto porque era un lugar bastante chico, no había capacidad para tanta gente.
—Sí, no —dijo Pía—. Bueno, ese es el problema. Pero...

—Era un círculo chico, se podía llegar a conocer gente de la banda…
—En realidad, como del ambiente en general, es como que no es tan... no están tan alejados a vos, ellos.

— Por eso mismo.
—A mí me pasó de ir a ver a Callejeros —dijo Cami—. Ir a Museo, que estaba acá, a dos cuadras y abrían la puerta y estaban todos ahí. Y me pasó de abrir la puerta, digo, “te acabo de ver hace una hora en un recital”. O sea...
—Claro, el tema es que por ahí los veías, pero no es que... eran amigos tuyos, ni nada, o sea por ahí un “Hola, chau. ¿Qué tal? ¡Qué buen recital!” y esas cosas, pero nada más… —dijo Sole.

—¿Pero iban con amigos suyos, o con gente que ya habían conocido ahí?
—No, yo iba con unas amigas que iban siempre —dijo Sole—... siempre a verlos. Y nada, fui con... éramos cuatro. Que hay una que no fue porque tenía calor. Tipo, iba siempre, y dijo noooo, hacé calor, el lugar es chico, no sé qué…

—Y... era diciembre, hacía mucho calor…
—Sí, no, no. O sea. El tema del antes. O sea. Antes de entrar al recital era qué calor, qué calor. Va a ser terrible estar ahí adentro. Sí, qué calor, qué calor. Y todo así. Y bueno, yo fui con dos amigas (piensa). Sí, dos amigas, y nada (Risas). Estábamos muy emocionadas por ir al recital. Y ... fuimos (Risas) Y nada.

—¿Hacía mucho que lo estaban planeando?
—Sí. O sea. Cuando... en el recital anterior, o sea. Antes de las tres fechas que hizo en Cromañón, había tocado en Excursionistas. Y ahí es como que, ahí lo dijo, y ahí lo anunció y como, “bueno, vamos, vamos, vamos”, y listo. Y encima éramos, o sea, de las tres que íbamos a ir, yo y otro más, o sea, “vamos el 30, vamos el 30, vamos el 30”. La otra estaba “que vayamos uno de los de los primeros, que va a haber menos gente” y qué sé yo. “Vamos el 30, vamos el 30”. Y fuimos el 30.

—¿Y ustedes (a Pía y a Cami)?
—Yo... en realidad, nunca fui de irlos a ver mucho —dijo Pía—. Pero por una cuestión de mi vieja, que no le gustan los recitales, y....yo no mentía (Risas) Y los conozco hace tres, cuatro años. Hace un montón. Y sí, iba a verlos, qué sé yo. Y bueno y... esa noche. Desde el día que yo había ido a verlos a Excursionistas no tenía pensado ir, por una cuestión de no mentirle a mi mamá ...(Risas). Le mentí, fui y... me salió mal. (Risas).
—¡Noooo! —exclamaron Sole y Cami al mismo tiempo—. ¡No sabía eso!
—Pero igual había gente que estaba enterada. Porque a mi hermano le dije: “mirá que voy, qué sé yo, por cualquier cosa”... Bueno, le dije a mi hermano y le dije a mi ex cuñada, que vive en Uruguay y estaba acá, de paso. Yo le conté así: `Ah, sí, voy a ver Callejeros´. `¡Qué bueno!`” Le mentí a mi mamá (tono de lero, lero). ¡Le mentí! Y… bueno, fui con una amiga. Porque en realidad yo quería ir el primer día, el 28. Porque a mí el último CD no me gustaba mucho, y si iba, iba como para cumplir. Decir, “bueno, fui”. Quería ir el primer día pero no tenía con quién y no me daba para ir sola y mentir; dije “bueno, no voy”. Y el 29, hablé con una amiga y me dijo que quería ir. Y le dije: “ay, bueno, yo te acompaño, ya fue”. Bueno, sacamos las entradas, y fuimos las dos, y allá me encontré con Damián (el chico a través de quién conocí a las chicas), y estuve toda la noche con Damián, y nada más.

—¿Y te acordás bien de ese día?
—Todo, de todo me acuerdo.

—¿Desde antes de entrar?
—Primero me encontré con Nieves, mi amiga. La pasé a buscar, nos colgamos hablando, y... oh, casualidad, no sé porqué, se nos ocurrió hablar de la muerte. Estuvimos toda la tarde hablando de la muerte antes de ir. Y nos colgamos mucho hablando.
—Yo también — susurró Sole haciendo un gesto de afirmación con la cabeza.

—¿Vos también?
—No, yo... o sea, yo a la tarde, íbamos a tomar un helado, ¿y viste que el año pasado, como que pasaron un montón de cosas? Tipo el tsunami estaba pasando, se habían caído aviones en Rusia. O sea, me acuerdo que se murió como mucha gente. Noo, pero mucha... Entonces, yo me acuerdo toda la tarde, decir: “este año se murió un montón de geeeeente, ¡qué bajón!”. O sea, o sea que, hacer todo un planteo, toda una teoría que se había muerto un montón de gente.

—¿Y qué te decían tus amigos?
—Con dos chicas, con dos amigas. Y... no, o sea con ellas no, antes, con mi... O sea, yo antes había salido con otras amigas, y estábamos por acá, caminando, porque habíamos ido a comprar un regalo, y ahí, o sea, fuimos a tomar un helado, y ahí nos colgamos y empezamos a hablar: “Nooo, porque viste que este año se murió un montón de gente” Como que hubo un montón de accidedeeeeentes de... Así como cosas masivas. Viste que en Rusia también, un coleeegio, que...Bueno, o sea, un montón de cosas que se había muerto un montón de gente. Chan.

—¿Y vos, Cami?
—Yooo... Callejeros lo empecé a seguir ... no sé, en... Hará... (Pausa, se queda pensando). ¿Dos años? ¿O menos? Por ahí dos años. O sea, la banda, que es conocida, conocida, conocida, el año pasado. Pasa que en realidad hay como muchas bandas chicas, que mueven gente. Mueven bastante. Bah, no sé, 500 personas ya es mover bastantes personas. Y, por lo general, las más o menos bandas chicas, medianas, mueven más o menos esa cantidad de gente. Pasa que como no son cono... o sea es como que es dentro del ambiente. Por ahí, hay bandas no sé, de otro estilo, que también... pero yo no tengo ni idea.

—¿Callejeros era a la única banda a la que iban a ver? ¿O veían otras? ¿Cuáles?
—Capanga, La vela… —dijo Pía—. También la Bersuit en su momento…

— ¿Y a dónde iban a verlas?
—A esos lugares —dijo Sole.
—A Obras —Pía.

— Obras y el Teatro, son lugares más preparados, me parece.
— El Teatro el año pasado, no.

— Claro, yo fui después de que se remodeló.
—Claro —dijo Sole—, después lo remodelaron, cerraron y lo remodelaron. Pero antes, el año pasado yo me acuerdo... o sea... de ir y en un recital de “Los jóvenes pordioseros” tiraban bengalas y se prendían las banderas. Y la gente estaba arriba y las sacudía para que no se prendieran. Pero es como que nadie pensaba que eso podría causar... O sea, como que... era de siempre, o sea. Y es más, y me acuerdo que en otro recital de “Villanos” ahí en el Teatro, yo estaba apoyada contra la puerta, la salida de emergencia, y estaba con candado. O sea, yo lo ví y dije: “¡Mirá!”. O sea...
—Yo nunca fui de observar —dijo Pía—. Yo iba al recital y seguía a la banda. Y no miraba si había salida de emergencia, o si era en un antro.
—Y bueno, pero eso pasaba siempre —dijo Cami—. Yo, mirá... yo empecé a seguir a Callejeros, ponele hace un, no sé, dos años más o menos, por ahí un poquito más. Era porque mi ex novio me había dicho “sí, que Callejeros, y que él lo seguía a todos lados, te dedico tal tema”. Y bueno, a ver... todos a ver Callejeros, qué onda. Me empezó a gustar y por un montón de meses lo seguía a todos lados. Tocaban en donde sea y yo iba, iba. Después, de un día para el otro, como que me enojé con la banda, porque dije “son unos caretas, y que ahora están saliendo en todos lados. Y se quieren hacer populares”. Nada, agarré y dije...

—¿Y ese día con quién fuiste?
—Sola.

—¡¿Sola?! ¿Y a ellas ni las conociste ni las viste en el lugar?
—No, es que yo la verdad es que, yo iba sola. Yo había ido el martes, y había ido con tres amigos, y lo había visto a mi ex novio y a mi ex cuñada. Entonces, yo sabía que si yo iba a un recital de Callejeros con gente me iba a encontrar. Entonces fui sola, pero nunca encontré a nadie. Y a mi ex novio lo vi, lo saludé así como si nada. Y después nada, él estaba en un lado y yo en el otro. Y a mis amigos no los encontré. Porque después me enteré, y estaban más cerca de la puerta, ellos. Llegaron tipo tarde, y se quedaron ahí cerca de la puerta.

— ¿Cómo era el lugar, lo pueden describir?
—Sí —dijo Sole—. Ponele. Era como una especie de ele, ¿no?
—¡Noooo! —saltó Cami—. Era un rectángulo.
—No, pero pará. Vos entrabas y tenías las puertas sobre Bartolomé Mitre.

—¿Volvieron al lugar después de lo que sucedió?
—Yo... —dijo Sole—. Bah, a ahí adentro no, porque está cerrado a la calle. No podés entrar ni nada. Pero sí al santuario, eso sí. Bueno, es como que vos entrabas por acá (dibuja con el dedo sobre la mesa) y tenías como dos pasi... o sea dos, como separados por una pared. Y acá tenías, o sea en uno vos entrabas directamente, y en otro tenías la boletería, ponele. Después acá, había como unas puertas supuestamente. Igual todo esto... Las puertas las veíamos, pero después me di cuenta con los planitos de la policía y qué se yo, que eran puertas así, eran como dos hileras de puertas, no sé. Y después, o seas, vos entrabas así, y era así, tipo un rectángulo. Y tenía, ponele, acá dos escaleras (señala a los costados) así, que iban hacia los pisos de arriba. O sea, que era una especie de balcón, tipo entrepiso, balconcito.

—Como una galería.
—Claro —dijo Sole.
—En una, la que estaba más lejos de la puerta, era la que iba para los baños —dijo Cami—. Y había una barra.
—Claro, la de este lado.
—Para la del otro, era la del vip. Y del medio, para arriba, estaba como la cabina de Iluminación.
— Claro. No sé de qué era.
—Y abajo estaba la de sonido.
—Y acá estaba el escenario.

—¿Eso lo viste ese mismo día, o lo viste después en algún plano?
—No, yo ya había ido varias veces antes —dijo Cami.

—¿A ver a otras bandas?
—No, a ver a Callejeros y a ver Sky. Pero después, iba por Callejeros y Sky porque eran las únicas bandas que llevaban a ahí que me gustaban.
—No, yo fui un montón de veces —dijo Sole—. El año pasado fui montón de veces a Cromañón.
—Estaba como re de moda —acotó Pía.
—Claro, porque habían abierto el año pasado. Entonces era como uhhh, no sé qué. Yo lo odiaba igual. Era como que tenía columnas en el medio. O sea. Depende de donde te parabas no veías nada, o sea —dijo Sole.

—¿Y vos también habías ido varias veces, Pía?
—Yo fui... No, yo habré ido seis veces, también para ver a Callejeros y para ver a Villanos.
—Yo a Villanos, a Callejeros, a Los Jóvenes... a un Festival de no sé qué que se hizo ahí. Fui un montón de veces.
—Yo me acuerdo, a mí porqué me gustaba era porque estaba cerca, me tomaba el subte y llegaba en 15 minutos —dijo Cami—. Me bajaba, caminaba una cuadra, eh... y nada, me gustaba porque tenía ese ambiente de rock. Estaba, no sé, tenía esa cosas, pero...
—Estaba bueno —dijo Pía.
—No, yo lo odiaba —rió Sole.
—Estábamos todos en verano, en los dos recitales de Callejeros que fui, me sentí re mal. Bueno, el último, se entiende, ¿no? (Risas irónicas) Pero en el del martes, me sentía mal porque estaba muy ahogada, así, mucho calor, mucho humo —dijo Cami.

—O sea que ustedes sintieron la falta de aire y de ventilación.
—Síiiii —dijo Sole—. Pero es como que, o sea no, no eran cosas que te llamaban la atención como decir: “uuuy, hay que preocuparse”. Era como parte de lo mismo. Siempre que vas a un recital es como que sabés que te vas a cagar de calor, si vas a un lugar cerrado, y peor. O sea, como que...
—Que se van a prender las bengalas y no vas a ver nada —dijo Cami.
—También. Yo una vez fui a un recital en Flores.

—Les cuento que yo fui una vez a ver un recital de la Bersuit en el Luna Park y no vi chicos que hayan encendido bengalas.
—Porque es el Lunar Park, sólo por eso —dijo Sole—. O sea, yo no, o sea porque a la Bersuit la fui a ver sólo una vez al Quilmes Rock. No me acuerdo. Tampoco prendieron bengalas ni nada. Pero, o sea tiene que ver también con el lugar.

— Dicen que la bengala es como un rito del recital de rock.
—En realidad, no es algo que me llamaba la atención. Era algo que…
—Estaba… —dijo Cami.
—...estaba ahí, claro. Tal cual. No sé si era un rito o no.
—No, y estaba en todas las bandas. Yo, después me acordé de una vez que fui a ver a Los Piojos, creo que a Huracán, agarraron y alguien tiró un tres tiros. Tenía una pantalla, tipo ovalada, arriba del escenario y se empezó a incendiar la pantalla. Pero después se apagó sola. Se apagó y listo.

—¿Pero todo esto no los hacía conscientes de que podía pasar algo?
—No —dijo Sole.
—Lo que pasa es que nunca... —dijo Cami.
—Justamente, que no haya pasado nada nunca antes —dijo Sole—. Es más, a mí lo que me pasó… Cromañón tuvo, digamos, dos pre incendios. Dos principios de incendio, antes. Uno fue en el recital de La 25, en el fin de semana anterior y otro fue en un recital de Los Jóvenes, a principios de año. Yo a ese recital no fui pero había ido mi ex novio. O sea, en ese momento era mi novio. Y me lo contó. O sea, es como que... el techo era... tenía como... el techo, una especie de columna, ponele, y seguía el techo. Tenía la media sombra, la columna y la media sombra. Como que la que estaba más cerca del escenario, ésa se había prendido fuego pero como era otra banda, que llevaba menos gente…

— ¿Pero la media sombra para qué estaba?
—Para no pagar un techo —dijo Cami.
—No, no —dijo Sole—.No. Porque antes...no. Porque estaba la media sombra y tenía como lucecitas.
—Eran como lucecitas de navidad —dijo Cami.
—Porque en realidad eso era una bailanta, antes —dijo Sole—. Me parece que eso como que quedó de la bailanta.(Risas) Porque eso era de bailaaaanta.
—No tenía como las estrellitas esas y la media sombra. Y yo me acuerdo que cuando fui, dije: “Me encanta este techo. ¡Está re bueno! ¡Mirá todas las estrellitas!” Entonces, estaba re contenta mirando el techo —dijo Cami.

—Después no tanto.
—Claro, después se me pasó, pero bueno —dijo Cami.
—Bueno, o sea, lo que te decía —dijo Sole—. Es que... Cuando a mí... o sea, yo me entero que, o sea me contó, “mirá, no sabés lo que pasó en Cromañón”. Me dice: “en el recital de....se prendió fuego la media sombra” y que no sé qué, y que “salimos todos” o sea, bueno, y nada. O sea, y “se apagó ese fuego, salimos todos, esperamos que vengan los bomberos.”

—¿Cuánto tiempo antes sucedió eso?
—Y... eso fue... ponele, abril, una cosa así —dijo Sole.
—Bastante antes.
—Sí, sí. O sea, me lo contó como algo, mirá... O sea, no “mirá, qué gracioso”, pero o sea “mirá lo que nos pasó” o sea. Pero no, ¡nada grave! Claro, como que cuando pasa, o sea, eh... y que todos salieron y que volvieron a entrar, después. Vinieron los bomberos. O sea, me contó también, como que se mojó todo, porque lo mojaron todo adentro. Bueno. Y cuando, o sea, cuando pasa lo de Cromañón, yo... “está pasando lo mismo, chicos, no desesperen, que salimos y volvemos a entrar”. O sea.

—¿Vos, Sole, también te acordás de todo lo que pasó ese día?
—Sí, sí. Sí, todo.

— ¿Y vos, Cami?
—Casi todo, o sea hay... digamos, yo no me acuerdo ciento por ciento. Por ejemplo yo para antes de salir me quedé como tirada en el piso. Y yo, tengo memoria de algunos flashes, pero no tanto. Sólo... lo único que me acuerdo es que en un momento, o sea, entre una de las cosas que me acuerdo es que en un momento. Es como que yo estaba....

—¿Te acordás desde que entraste, más o menos, del recital, y en qué momento empezó a incendiarse?
—No, el punto exacto de la canción no. No sé por qué, todo el mundo se acuerda.
—Yo tampoco —dijo Pía—. Todo el mundo se acuerda, yo no. Me da bronca.
—Era después de “a consumirme e incendiarme, sarasasasa” y ... ¡opa! —dijo Cami—¿Qué pasó?
—Sí, fue ahí, al toque —dijo Sole.
—Después de “a consumirme e incendiarme” (risas) empezó.
—Porque dice eso la canción —dijo Sole.

—Es muy loco
—Sí, y es como que después... —dijo Pía—.Yo nunca me había dado cuenta, y después me la puse a escuchar y digo: “¡pará! ¡Mamá, me da miedo!”
>—No, yo no —dijo Sole—. Yo estaba “a consumirme e incendiarme” en el recital (canta entusiasmada, imitando el momento, como si nada) “a consumirme e incendiarme”.
—No, no —dijo Cami—. Yo estaba en el hospital, con mi vieja y con el esposo. Estaba, todo así (hace un gesto con las manos hacia arriba), con los pelos así neeeegra. Con el suero, la máscara, así en la silla de ruedas, toda para el orrrto. Y estaba así y empezaba con el otro pibe que estaba ahí “a consumirme e incendiarme” Y yo estaba re contenta, como si nada. Como si “Acá no pasó nada”.

—¿Qué hicieron cuando estaban ahí, ni bien se dieron cuenta? ¿Se acuerdan de todo lo que pensaron en ese momento?
—No, eso no sé tanto —dijo Sole—. O sea, mi reacción fue reírme mucho de todo (imita la risa). Yo estaba, ponele, este era el escenario, y estábamos acá (dibuja con el dedo sobre la mesa), al lado del escenario. Y la puerta estaba acá (señala el extremo opuesto, en diagonal a ellos). O sea, teníamos como un laaaargo camino para llegar a la puerta. Y bueno, nos metimos por él.

— Para llegar a la puerta por la que entraron. ¿Y la puerta de emergencia?
—Yo nun... —dijo Sole—… no sé todavía cuál es la puerta de emergencia. Me dijeron como que está atrás del escenario, no sé, ni idea. Bueno la cosa es que, como que, que… (no encuentra las palabras, tartamudea)… como que hubo un segundo en que, en que el mundo se detuvo para mí, y como que, o sea, estábamos.... Y ellos, onda, dejaron de tocar, ¿entendés? Se quedaron así (inmóviles, gesto de incomprensión), entonces todos miraron para el techo.

—¿Y ellos dijeron algo?
—No, no sé —dijo Sole—. Salimos todos.
—No escuché el “loco, salgan de acá porque esto se está incendiando” —dijo Cami—. Pero después, yo, cuando estaba llegando a la puerta, se escucha tipo: “¡salgan!” (grito impostando la voz), una cosa así.

— ¿No sabes quién gritó?
—Pato, para mí Pato —dijo Sole—, porque es el que tenía el micrófono.

 
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