Hablan los sobrevivientes de la tragedia de Once
LA NOCHE DE CROMAÑÓN
 
 
Juan Martín , por Silvina Giménez  

“Apenas salí estaba pensando: ahora que salimos todos, se pasa el recital para pasado mañana...”

 

—Hola Juan, hablame acerca de tu vida…
—Bueno, uno de los gustos fundamentales de mi vida es ir a ver bandas de rock and roll. Sigo a todas las bandas que me gustan siempre que puedo. Hace más o menos tres o cuatro años que conocí a Callejeros cuando fui a ver a La Renga. Estaban ahí, me gustaron y bueno, empecé a seguirlos. Eso fue en El Hangar, estuvo muy bueno, me pegó la onda y de ahí los empecé a seguir. Y bueno, ¿qué más te puedo contar? Te puedo decir que tuve la mala suerte de estar esa noche en Cromanón.

—Contame cómo fue…
—Dos semanas antes de Excursionistas ya sabía que iba a haber una trilogía de Callejeros en Cromagnón y no me la iba a perder. Elegí ese día de los tres porque como telonera iba a tocar Ojos Locos que es una banda de gente conocida mía y nunca había podido ir a verlos. Entonces esa noche pegó porque estaban las dos bandas juntas. Esa noche fue muy rara, yo ya tenía la entrada desde antes de verlos en Excursionistas. Llegué del laburo, me cambié y me fui. Fui solo, sabiendo que encontraba gente adentro. Conocidos, no amigos. Yo en realidad estaba solo ahí adentro. Como siempre, me puse a tomar un par de cervezas ahí adentro y vienen dos minitas a pedirme que les convide. Empezamos a hablar y resulta que eran de Caballito y una de ellas de Ferro, como yo. Estuvimos los tres charlando y tomando cerveza hasta que empezó a tocar Callejeros, o sea que ya estaba medio entonado cuando empezó.

—¿En qué parte de Cromanón estabas ubicado?
—Geográficamente estaba en el medio, pero como las minitas se quedaron en la barra yo iba y venía todo el tiempo. Estaba lleno mal, y se escuchaba que todavía no había entrado gente

—¿Arriba cómo estaba?
—También estaba lleno mal, y estaban hinchando las pelotas con la pirotecnia, pero es normal en Callejeros, en el rock and roll. Bueno nada, toca Ojos Locos (buena banda), y cuando empieza a tocar Callejeros yo me quedé en el medio y las minitas se fueron para adelante. A ellas nunca más las vi. Para mí todo eso duró veinte segundos, miré para arriba mío y había una pelota naranja, una pelotita. Al toque se paró la banda y bueno…,empezaron avalanchas, gritos, desesperación, y yo seguía mirando la pelotita naranja y pensaba que eso se apagaría, que era una boludez, y fue increíble…

—Vos estabas esperando que se apague…
—Sí, yo me quede mirando, soportando los empujones de la gente porque estaba muy lleno y me quedé mirando el techo un montón de tiempo. Era una pelotita, pero creo que en menos de diez segundos agarró mal.

—¿Cómo fue la salida de ese lugar?
—Creo que salí producto de la avalancha. Como estaba justo en el medio, supongo o quiero creer que la primera avalancha de gente es la que va corriendo y la segunda es la que se queda atascada. Yo estaba con los atascados, y no puedo decir a ciencia cierta cómo salí ni cuánto tardé. Fueron muy locos cada uno de los segundos que pase ahí. Estábamos todos encimados y no tocábamos el piso, era increíble, te iban empujando muy de poco para el lado de la salida. Estábamos en horizontal, mirando para abajo, todos encimados, había hasta un cuarto o quinto piso de gente. Yo tenía personas arriba y abajo mío, pero era muy loco porque sentías que ibas avanzando y veías de reojo el cartelito verde de seguridad. Ya no había luz, ya era todo humo, ya era todo como una especie de hollín ( pausa ), ya no se podía respirar. Yo opté por mirar para abajo y respirar del chivo de la gente, era lo mejor. Viste que es un asco cundo en un recital te pasan por al lado con ese olor, pero bueno, en ese momento era lo mejor del mundo. Era mirar para abajo porque en cuanto mirabas para arriba era respirar ese hollín de mierda que te picaba toda la napia mal. Y bueno, entonces opté por no mover un solo músculo. Bah, en realidad no fue una opción, no podía. Yo sentía que la gente iba avanzando, muy de a poquito y ya estaba cerca del pasillo de salida. Tenía gente arriba y abajo mío y no podía. Encima había gente corriendo arriba de la gente misma, era muy loco, rodando, vuelta carnero… nos fuimos acercando cada vez más al pasillo hasta que pude levantar un brazo -fue mi primer movimiento-, sin mover un músculo, nada, sólo el brazo. Lo peor es que en mi puta vida me quedé tan tranquilo…yo, que soy puro nervios. Me quedé tranquilo y dije: “que sea lo que sea”, no sé, es como si hubiera estado seguro de que iba a salir con vida. Bueno, la cosa era que no podía hacer nada. Cuando ya estábamos casi en la salida empecé a sentir manos que te querían agarrar y se zafaban, no podía agarrarlas, se resbalaban de mí. No sé cuantas manos, eran un montón, hasta que una más o menos me agarró bien (para esto estaba todo transpirado, lleno de hollín) y yo me agarré de ella y era un flaco. Yo le dije bien bajito:”despacito, despacito por favor”, yo estaba todo doblado. El flaco me sacó despacito, bien despacito, yo dejaba de tener de a poquito personas arriba mío, pude salir, y cuando estaba afuera me puse las zapatillas ( risas )…

—¿Las encontraste?
—Fue muy loco, llegué a la salida y las tenía conmigo, como enredadas en mi cuerpo. Encima fue re inconsciente porque salí y no me di cuenta de un carajo, estaba todo golpeado y recién al otro día me di cuenta.

—¿Qué fue lo que pasó cuando saliste?
—Mira, cuando salí ya estaban los bomberos, la policía, todos.

—O sea que tardaste un montón en salir…
—No sé si tardé o no, lo único que sé es que cada segundo fue eterno.

—¿Qué hiciste después?
—Fui a mojarme la cabeza y volví a la puerta del pasillo para ayudar, a sacar gente, a darles agua, a mojar nucas, a hacer cordones humanos porque no paraban de venir ambulancias, y la onda era abrir la calle por el tráfico. Algo que me pasó que fue muy inconsciente de mi parte, muy loco, quizás una bestialidad lo que te voy a decir, es que apenas salí estaba pensando: “ahora que salimos todos, se pasa el recital para pasado mañana”. Pensaba: “estos tocan el sábado seguro, ahora salen todos”. Fue loco porque salí y me encontré entero yo mismo y veía que un montón de gente salía, era como si fuera una ola de mar, salían como olas de gente… salían, eso era lo que me calmaba. Después de un rato me di cuenta de que faltaba medio boliche atrás mío y además la parte de arriba, y nada, fue pasando el tiempo y seguía saliendo gente que ya no estaban. Yo salí lleno de hollín, todo negro y golpeado, pero había gente que no sabés lo que eran, salían todos quemados, con los ojos salidos, la lengua también, ya no estaban ellos… ya no estaban. En una sacamos a un gordo ¿viste esos gordos roqueros mal?, no sé éramos como ocho para sacarlo pero el gordo ya no estaba. Lo llevamos hasta la esquina a la ambulancia y vinieron dos chabones corriendo, eran los amigos, pero igual, ese gordo ya no estaba. Estaba todo negro, parecía que lo habían bañado con brea y nada, pasó el tiempo, pasó el tiempo..., nunca vi una cámara de televisión, ni se me ocurrió pensar en mi vieja mirando la tele. Mi vieja no sabía nada, yo llegué del laburo, me cambié y me fui, no sabía nada mi vieja…

—¿Pensaste en algún momento si algún conocido había quedado adentro?
—Sí, pensé en una minita que me había levantado dos semanas antes, qué loco, y la minita me había dicho que quería ir a ver Callejeros. En realidad no me la había levantado, me había histeriqueado pero bueno, ella me decía: “pero mirá que yo sufro de claustrofobia, ni siquiera puedo viajar en subte”, y yo le dije: “mirá, Cromañón se llena mucho, mal, es un cuadrado que se llena mucho, así que fijate”. Yo con esta mina no quería saber nada, así que le dije: “si querés sacá la entrada y después me llamás y nos encontramos en la puerta”, yo no queria saber nada con ella y bueno, en esas dos semanas no hubo contacto pero me entró la duda de si había ido o no. Así que en el momento en que me acordé de ella me sentí con culpa y llamé a la amiga de la minita que es amiga mía y le pedí que me confirmara por favor si había ido y me dijo: “quedate tranquilo, no fue”, después me preguntaron cómo estaba yo y bla, bla, bla. Después me quedé tranquilo sabiendo que no había ido, me quedé más o menos hasta las dos y media de la mañana, después me encontré muy agotado, me miré y estaba todo negro, era un asco, entonces agarré Rivadavia y era un quilombo, me tomé un bondi y me fui a mi casa… estaba re traumado, re traumado ¿entendes?, estaba todo mojado, negro pero a morir, encima era jueves y la gente del bondi me miraba y más adelante había gente en los bares, en los boliches, era muy loco…, venía gente de laburar, no sé… me miraban todos, imaginate, yo color leche y todo sucio, parecía un pollito mojado, todo el mundo me miraba…

—¿Cuando llegaste a tu casa cómo fue?
—Lo primero que chequeé fue el contestador de casa, tenía un montón de mensajes, empiezo a llamar despacito para contestarle a la gente y que no se despierte mamá. Igual se levantó mi vieja desesperada porque se había dormido con la radio prendida, así que sabía que en Once se había armado semejante despelote pero no sabía si yo había ido o no. Más tarde, onda madrugada llegó mi hermano desesperado porque había salido y se había enterado, pero bueno, ya estaba en casa. Por supuesto que esa noche no pude dormir. Al otro día cuando fui al laburo, lo primero que hacen es preguntarme: “dígame que usted no…”, y yo les dije: “sí, yo estuve”, así que bueno, fue un momento duro porque toda la oficina de la mutual estaba convulsionada. Y bueno, mi vida sigue transcurriendo, puedo agradecer porque por suerte no perdí a ningún conocido (ni siquiera a mí mismo), salí un poco roto y golpeado nada más, pero no perdí a ningún conocido y bueno eso es lo más.

—¿Cómo es el después?
—Bien, de a poco va pasando, yo trato de seguir mi vida normal, pero es duro porque te marca. Hace un tiempo me pasó algo muy loco: nos fuimos con unos amigos a un bar de rock and roll en Almagro y me encontré al cantante de Ojos Locos con el baterista de Callejeros y justo fue la época en que se decía que se iban a volver a juntar y que no sé qué con León Gieco, que iban a tocar en Velez…, así que voy a la barra y reconozco al de Ojos Locos pero no al de Callejeros. Me pongo a hablar con él y bueno, sale el tema de ese día y en un tiro siento un rolinga que me toca la espalda y estaba re escavio y me re descansa y me dice: “ahh, me parece que esa noche yo también estaba ahí, no sé porque pero me parece que lo siento”, y bueno, le dije: “bueno, flaco, yo también estuve ahí”. Y el chabón dio media vuelta y se fue, terminé de hablar con el chabón de Ojos y bueno, después me fui a mi mesa re caliente con el rolinga este y me colgué y le conté a un amigo y me dice: “pero ése es el batero de Callejeros”, bueno entendí lo que me quiso decir y se me pasó la calentura, después me cagaba de risa solo. Por tanto que habla la gente: “primero éstos matan gente, después se juntan de nuevo”, no sé, le pregunte al rolinga si era verdad que se iban a juntar de nuevo y me dijo que hubo una propuesta de parte de León pero que ellos no aceptaron, así que bueno, en un punto me quedé tranquilo porque eran todas mentiras.

 
 
 
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