—¿Cuál era tu ubicación dentro del lugar?
—Estaba en un costado junto a la valla, me senté y cuando empezó me fui al medio. Pero como me había atado mal los cordones, me fui del medio hacia un costado para atármelos. Y en un momento se cortó la música y nada. Me paré y vi el fuego. Había salido un rato antes Chabán a decir que se dejaran de joder con las bengalas porque se iba a incendiar el lugar. En Cromañón siempre lo decía pero como había estado el día de La 25 y lo apagaron, no me asusté y dije: “¡Uy, qué boludos!”. Pero cuando vi que había el re fuego, toda la gente corriendo, y que corrían los de primeros auxilios a sacar gente porque estaban tapando la puerta, me empecé a desesperar. Donde yo estaba se encontraba la puerta que daba al escenario. La gente se tiraba para esa esquina en vez de irse para las puertas. En ese momento yo no sabía que las puertas de emergencia estaban cerradas. Después de que había terminado el recital de Ojos Locos fui a los baños y cuando pasé de vuelta las puertas estaban abiertas. Después supe que las habían cerrado antes de que empezara porque había quedado gente afuera
—¿Para que no entren por ahí?
—Sí, claro. Yo no sabía que estaban cerradas y la gente se corría para el lado en donde estaba yo porque no había salida. No había nada. Ahí ya había demasiado fuego y traté de irme por la puerta de los artistas que estaba del otro lado del escenario. Estaba justo en el medio de las dos salidas. Entonces subí al escenario y vino como una ola de humo que no se podía ni respirar. Entonces alguien que venía corriendo para el otro lado me empujó, me caí del escenario sobre unos fierros y empecé a caminar hacia las otras puertas de salida, pero me di cuenta de que estaban cerradas y seguí caminando. Caminé, no sé, tres metros y me desmayé. Después me desperté adentro. Sentí que tenía gente encima. Sentía cómo sacaban a la gente y empecé a hacer fuerza para salir hasta que alguien me vio y me sacó. Eran un pibe y una piba. La chica se quedó conmigo un rato afuera hasta que me pude parar. Y me puse a correr un cacho.
—¿Calculaste más o menos el tiempo que estuviste desmayado?
—Calculo que estuve adentro media hora, o quizás más porque cuando salí ya estaban abiertas las puertas de emergencia. Y me dijeron después que ese fue el tiempo que habían tardado en abrirlas. Me contó un amigo que se había quedado atrapado en una de las puertas.
—Debés de haber tragado todo el humo, ¿no?
—No. Creo que no tanto porque quedé boca abajo en el suelo y había unos cuantos arriba mío. Estaba en el lugar en donde había menos humo. Además el lugar en el que me desmayé no era el mismo en el que desperté
—¿No sabés cómo llegaste hasta ahí?
—No. Lo único que sé es que cuando desperté estaba muy golpeado. Tenía un golpe en la pera, y todavía tengo una cicatriz en el pie que es muy grande…
—¿Con qué te encontraste afuera?
—Nada. Es como que no vi nada, no sé. Pero no caí en el momento de lo que había pasado. Estuve tirado en varios lugares intentando llegar a un teléfono para llamar a mi casa y avisar que estaba bien.
—¿Era en lo único que pensabas?
—Sí. Para hablar con mi mamá. Intenté caminar y no podía. No me podía parar ni nada porque no tenía movilidad en las piernas. Estuve un tiempo cerca de la puerta. Después me corrí, me empecé a ir para el lado de la plaza y cuando pude llegar me quede ahí y la llamé a mi mamá. Estuve en esa esquina en donde pusieron a todos los cuerpos. Yo estaba sentado atrás y no los vi; estaba en otra.
—¿Cuándo hablaste con tu mamá ya sabía lo que había pasado?
—No. Por suerte todavía no sabía nada. ¡Fue un milagro que no se haya enterado!
—¿Vos cómo estabas?
—Yo pensaba que estaba bien, que podía llegar a casa solo, porque veía que a la gente le salía un líquido negro de la boca, de la nariz y de los oídos. Escupían negro. Y yo no estaba así. Yo creía que estaba bien. Lo que no sabía era que había pasado tanto tiempo desmayado adentro. Creía que al toque me habían sacado. Cuando vomité líquido negro me asusté y me di cuenta de que no podía volverme solo. Cuando llegué a casa vi que tenía todo negro igual que los demás. Mi familia quería llevarme al médico pero yo no quería. Lo único que quería era dormir….
—¿Fuiste al médico después?
—Sí. Al día siguiente fui al médico y me dijo que estaba bien, que si no me había pasado nada ya estaba bien, que tenía que tranquilizarme nada más. Me dijo que tenía los pulmones un poco molestos por el ardor del humo, pero nada más. Y bueno, seguía yendo todos los días al médico para controlarme. Y nada, todo bien…
—No se complicó demasiado…
—Sí. A la semana me empecé a sentir mal. Me costaba respirar. Tenía mucha fiebre. Y entonces fui al médico (pero a otro) y me internaron en terapia porque tenía el pulmón infectado. Estuvieron a punto de ponerme el respirador artificial y no me habían dicho nada. Me decían que lo tenía ahí al lado para estar más controlado. Me acuerdo que me inyectaban cinco mil cosas por día. Tenía caños por donde busques, pero lo más groso es que casi pierdo el pulmón izquierdo. Estuve tres días en terapia y otros tres en piso. Justo el día en que entraba en la silla de ruedas había una chica que salía y que había estado en la misma, así que supongo que ya sabían cómo tratarme. Me acuerdo que antes de ponerme el respirador me pusieron un aparato que me daba oxígeno y aire comprimido a presión, o sea, respirabas o respirabas a la fuerza porque te presionaba toda la cara. Y bueno, funcionó.
—¿Después de que saliste estuviste bien?
—Sí. Salí y seguí yendo al médico. Y ahora estoy bien.
—¿Volviste a ir a algún recital?
—Sí. Sigo yendo a los recitales. Fui a varios. El primero fue Baradero.
—¿Cuál fue tu sensación al estar de nuevo en un recital?
—Al principio fue muy raro, pero es como que se vive otro clima. Se sabe que no va a pasar lo mismo. Igual estoy totalmente atento en esos lugares.
—¿Tenés algún conocido que haya estado esa noche?
—Sí. Tengo unos amigos de una radio que estaban en el VIP. Estaban con los familiares de Callejeros y con los chicos hasta antes del recital. También otros chicos tienen una banda que se llama “La Cigarra” pero cuando llegaron por suerte ya había pasado todo.
—¿Qué pasó con los chicos de la radio que estaban en el VIP?
—Ellos salieron pero se quemaron. Creo que vieron mejor que nadie todo el incendio. Se dieron cuenta y bueno, intentaron salir. Ellos se quedaron con el papá de Elio (guitarrista de Callejeros). Estaban ahí todos juntos y el padre de Elio se fue a buscar al hermano (al otro hijo) que estaba en otra parte del VIP. Ellos bajaron y el padre se quedo ahí y se quemó todo. Estuvo mucho tiempo mal, mal física y psicológicamente. Estuvo perseguido un montón de tiempo. No podía hacer nada. Y bueno, estos chicos de la radio también llegaron a salir antes pero también se quemaron toda la espalda, todo el pelo…Pero ahora están bien, no les quedaron demasiadas secuelas. Hay otro chico que conozco que se quedó atrapado en la puerta. Este chico también es de la radio pero estaba abajo. Se quedó atrapado en una de las puertas de emergencia con una amiga de la infancia que era seguidora de Ojos Locos a morir. El cuenta que ella se desmaya y después se desmaya él. Cuando despierta este chico y no la ve a su lado empieza a buscarla por todos lados y no la encontraba. Estaba desesperado buscándola, pero finalmente ella aparece tres días después en la morgue… Nunca le quise preguntar mucho porque sé que es una amiga de él de la infancia. Se sentaban juntos en el colegio y esa noche se encontraron ahí…
—¿Cómo te encontrás vos ahora?
—Creo que estoy bien. Estoy con asistencia psicológica, más que nada porque mis viejos me obligan a ir. El gobierno de la ciudad también. Así que no me queda otra más que ir. |