Hablan los sobrevivientes de la tragedia de Once
LA NOCHE DE CROMAÑÓN
 
 
Belén , por Jimena Rizzotti  
"Para los que nos tocó de cerca, será algo que jamás se va a olvidar"  
 

—Bueno, contame un poco de tu vida, quién sos...
—Bueno, mi nombre es Belén, tengo casi 21 años y estoy estudiando Derecho, en el primer año de la carrera. Estaba laburando pero se me complicó, así que por ahora, desocupada.

—¿Tenés algún hobby, algo en particular que te guste hacer?
—Sí. Juego al básquet desde chica. Ahora ya no lo hago en los campeonatos pero de vez en cuando vamos al club y jugamos con mis compañeras de equipo. Después, nada más. Qué sé yo. Salgo con mis amigas, vamos a tomar algo, o si no, estoy con mi novio. Hace dos años y medio que salimos ya y somos muy unidos; las pasamos todas.

—¿Tenés alguna opinión sobre lo que pasó en Cromañón?
—Sí. ¡Fue un espanto! Yo creí que me moría. Mi novio había ido a ver a Callejeros esa noche y cuando prendí la tele me quería morir. Quise sacar el auto de casa e ir para la plaza de Once a buscarlo, aunque sabía que estaba bien, pero mis viejos no me dejaron, por lo que hasta que tuve novedades de dónde lo habían internado, la pasé re mal. ¡No sabés lo que fue ese fin de año! Yo, obviamente que lo pasé con él en el hospital y trataba de ser fuerte, de levantarle el ánimo, pero cuando estaba sola me quebraba y no podía contener las lágrimas.

—¿Sabés lo que le pasó esa noche a tu novio?
—Sí. Él siempre iba a ver bandas. De hecho, tiene una banda de rock. Y esa noche había ido a ver a Callejeros con dos amigos. Entraron al toque que los dejaron y me contó que antes los revisaban como en todos los recitales: te “palpaban” y esas cosas. Después fueron adelante del escenario, al medio, y antes de empezar el recital escucharon que Chabán dijo que nadie prenda nada porque iban a quemar el boliche y esas cosas. Después, Pato empezó a tocar. Creo que el primer tema fue “Destino”, y al toque se empezó a incendiar la media sombra de Cromañón. Entonces, mi novio y los amigos empezaron a correr para atrás, digamos a la puerta, que creo que estaba en diagonal al escenario, como enfrente. Y siempre dice que no sabe cómo salió rápido porque tenían que recorrer todo lo que era el “campo”. Pero bueno. En el medio del intento de salir dice que era horrible, que la gente estiraba las manos para que los saques, y que caminabas y no se veía nada. Y sentías que pisabas algo pero no sabías qué ni lo podías evitar. Cuando llegaron a la puerta, a uno de sus amigos lo perdió, y el otro se quedó parado en medio de un ataque de pánico; no quería salir y le pedía que no lo dejara, que no se quería morir solo. Y bueno. Le habló y lo convenció para salir. Mientras lo sacaba, mientras lo intentaba convencer, mi novio vio que se estaba cayendo un pedazo de media sombra encima del amigo, y para que no le pase nada se tiró encima de él. Entonces se le quemó toda la espalda. La media sombra se le apagó en la espalda. ¡No sabés lo que fue, cómo tenía la quemadura! ¡Un desastre! Después de eso, cuando salieron encontraron al otro amigo que habían perdido. Se pusieron a llorar los tres y se abrazaron. Y se ve que no tenían demasiada conciencia de lo que había pasado porque mi novio quería volver a entrar para buscar la mochila que había perdido en el medio del quilombo... Qué sé yo. Después me llamó a mí, me dijo que no me preocupara por lo que viera en la tele, pero... ¡Imaginate! ¡Me puse loca! Cuando llegaron las ambulancias, lo llevaron hasta un sanatorio y estuvo internado casi tres semanas ahí.

—¿Cómo lo trataron? Digo, por las quemaduras y eso...
—Y... Al principio lo curaban todos los días. Había que rasparle la piel quemada para que no se le infecte y además ponerle una venda con crema para que no se le pegue a la piel. Después, en algunas partes le tuvieron que hacer un injerto, donde tenía quemaduras más importantes, pero la pasó re mal pobre. Los primeros días se acordaba todo el tiempo y soñaba con Cromañón. Cuando volvió a la casa, medio que no quería salir y si escuchaba la canción que Callejeros estaba tocando cuando se incendió el boliche se ponía a llorar. Hoy está un poco mejor, aunque sigue en tratamiento por las quemaduras y también con terapia, pero de forma particular, no con nada del Gobierno. Pero igual sale. Ya empezó a tocar con su banda de nuevo. Va a laburar, aunque tiene que tener miles de cuidados: por ejemplo, no se puede exponer al sol y tiene que cuidarse mucho las cicatrices. ¡Es un bardo! Pero por suerte él y los amigos están bien. Los tres te dicen que ese día nacieron de nuevo; no pueden creer lo que les pasó.

—Desde tu punto de vista, ¿cómo se trató el tema “Cromañón”? ¿Qué opinás de lo que pasó?
—Para mí, fue un desastre y era bastante previsible porque yo salgo y veo que la noche es un quilombo. Voy a recitales y veo el bardo que se hace. Ningún lugar es seguro, y menos Cromañón, que ya había tenido principios de incendio, que eso lo sabía todo el mundo. Me parece que fue una irresponsabilidad total que Callejeros haya tocado ahí pero eso implica no sólo que el grupo eligió cerrar el año en Cromañón, sino también que el lugar existía bajo las condiciones que todos conocemos y que la gente lo fue a ver mas allá de lo que pudiera llegar a pasar, porque víctimas o no, también nosotros, digo, el público más frecuente de la noche porteña, siempre nos calentábamos muy poco por lo que pudiera llegar a pasar. Entonces es como que fue una mezcla de todo.

—¿Qué pensaste cuando se dijo que Callejeros iba a volver a tocar?
—Qué sé yo. Me rompió un poco las pelotas. Igual, creo que ellos no tienen toda la culpa, pero era como medio chocante. No sé si hubiera ido a verlos o no. Aparte, creo que la justicia tampoco pasa porque Callejeros toque de vuelta o no. Es necesario hacer otras cosas...

—¿Creés que se va a hacer justicia con este caso?
—No sé. Ahora están con todo el tema de las declaraciones y eso. Están intentando ver bien qué pasó pero Cromañón es como todo, cuando pasa es un “boom mediático”, todos detrás de eso, y después desaparece. Pero lamentablemente para las víctimas o para aquellos a los que realmente nos tocó de cerca el hecho, va a ser algo que jamás se va a olvidar. Y ojalá que sí, que se haga justicia, y que los que la tengan que pagar la paguen, pero que además los que le sigan a ellos, sean gobernantes, o sociedad, no vuelvan a cometer los mismos errores. ¡Basta de corrupción y de inconsciencia! Con lo que pasó, quedó demostrado que así no vamos a ningún lado.

—¿Tu novio opina lo mismo?
—Si. Seguro. Igual, ya no habla mucho del tema porque lo puso muy mal. Él pensó que se moría. ¡Mirá! Te cuento algo, por ejemplo: al otro día de Cromañón, él estaba internado y me dio dos anillos. Ese día, el 31, nos comprometimos y me dijo que en ese momento pensó en mí y se dio cuenta de que si realmente seguía vivo, quería hacerlo al lado mío. Y entonces por eso decidió mandar a comprar los anillos, porque uno nunca sabe cuando puede morir.

 
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