Pájaros del Hambre
  Daniel Laneri
 
 
P        L        U        M        A         S
 
 
 
Introducción Segunda  

Nosotros los no mansos,
los amansados por la espalda,
debemos decir basta sin banderas,
tomar la calle
como si fuera un niño de la mano
porque la calle es nuestra,
cada porción que pisa
nuestra descalza sombra,
cada gota que suda el traje
o la intemperie
y si es que acaso existe,
todo aquél uniforme bienhabido;
los que gastamos vida
en la diaria congoja que se ordena.
Sentarnos para siempre en la exigencia
de espantar los caranchos de la casa.

Mientras esto no ocurra,
nos clavará en su cruz toda la historia
por haber incendiado a la esperanza.

Silencio Desafinado  

Cuando un pueblo no canta,
no cuenta sus miserias en los libros
no actúa con grandeza en su escenario
no pinta su Guernica
ni talla su proeza cotidiana
ni esculpe su esperanza

Cuando un pueblo no danza
con pasiones que asombren,
no le asegura el pan a sus actores
no se sienta a escuchar a sus poetas
y confunde sus sabios y sus músicos
con el coro de sapos en la charca

No es sorpresa su calle poblada de ladrones
ni las patitas flacas de los limosneadores
ni las estafas crueles de los grandes que mandan

ni la sombra perversa de los golpes violentos
ni la muerte gozando de una salud perfecta
ni la furia del viento, ni que se abra la tierra.

Cuando un pueblo no canta
es que está enfermo
de su ruido constante, está aturdido,
de su propio silencio.

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