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Daniel Laneri nace en Bánfield, provincia de Buenos Aires, en la misma fecha y a la misma hora que el poeta Pablo Neruda, pero en la Argentina del 64. Acaso un sino, vaya uno a saber. Después de cumplir con las consabidas formalidades de la escuela primaria, secundaria y recorrer el ámbito universitario por cuatro carreras sin terminar (porque su vida no tiene por fin el rótulo de “Licenciado”, “Doctor”, o cualquier otra medalla tranquilizadora de conciencias), se lleva las alforjas cargadas del conocimiento necesario para tener en claro su vida como artista. Trabaja durante quince años como empleado de oficina, obrero de una fábrica de ventanas, corredor, empleado bancario y vendedor. Un día, el corazón y la cabeza dicen basta, y entonces, se zambulle de lleno en el riesgo del hambre y las carencias de todo tipo. Es decir, elige vivir como poeta y escritor, a riesgo de todas las humillaciones de quienes juzgan livianamente cuando alguien vive a contracorriente de lo que se supone “correcto”.
En 1988 trabaja como redactor de la revista Metáfora del Arte, de editorial Urano, y participa de la primera antología poética de la misma editorial. Ese mismo año comienza su creación radial Poemúsica, a la que se sucederán otros programas: Lo mejor de la vida (1993/94), El Necio (1994/95 y 98), Copa de versos (1999), La Reconstrucción (2000/02) y su actual realización Argentina Escribe, pasando por Radio Nacional, Radio El Mundo y Radio Cooperativa, entre otras.
Estudia guión de cine y televisión en SICA, Centro Cultural General San Martín, APTRA y la Escuela Nacional de Cine. En el 95 recibe el Premio San Gabriel Homenaje al Cine Argentino por su obra Pantallas, grabada en CD por el Coral Demos. Selecciona y crea textos para las obras corales Manifiestos Populares (premio Bigote de Plata de la Fundación Alfredo Palacios, 1992), Sangre de Pueblo (nominada al premio ACE 1993) –en donde graban poemas suyos el actor Alfredo Alcón y la actriz Inés Estévez- , y Juan Barrientos, herencias del desexilio (doble premio ACE 1994) –donde se graban textos suyos por los actores Miguel Ángel Solá, Juan Leyrado y Virginia Lago, así como el vals “El Baile” por Jairo, Julia Zenko y el violinista Antonio Agri -. En estas obras también actúa como tenor. Colabora con la selección de repertorio y autoría de discos de Juan Darthés y Víctor Heredia. En esta época se vincula profesionalmente con los poetas Armando Tejada Gómez y Hamlet Lima Quintana, con quien estrecha una gran amistad y recibe el apoyo permanente para el desarrollo de su obra.
En el 95 graba una serie de microprogramas para el ciclo Todo es verso, del canal “Solo tango”, y se publica su poema Carta en verso mayor para madre nocturna en el diario “La República” de Montevideo, Uruguay. Cursa letrística con la poeta Diana Bellessi en SADAIC y colabora con la dirección del Círculo poético Almafuerte.
Obtiene menciones especiales de poesía en el Centro de promoción de las artes y las ciencias (1996), y en la editorial El límite infinito, donde participa de su segunda antología poética (Desde mi esencia, 1997).
Escribe y estrena las obras poético-musicales Ausencias y Esperanzas, Del corazón y los pájaros, Antigüedadesy Haciendo el verso.
En el 97 crea y dirige el proyecto cultural Arte Javier Villafañe, en donde produce a artistas de enorme jerarquía como Hamlet Lima Quintana, Suma Paz, Oscar Alem, Rafael Amor, Carmen Guzmán, Chany Suárez, Julio Lacarra, Moncho Miérez, Ramón Ayala, Emilio de La Peña, Los Fronterizos, Lilian Saba, Jorge Giuliano, Obi y Daniel Homer, Perla Aguirre, Jorge Viñas, etc., adonde también asisten personalidades como Mercedes Sosa, René Vargas Vera, Manolo Juárez, María Rosa Gallo, Virginia Lago, Luis Salinas, Víctor Heredia, entre otros.
En el 2002 crea el Club de Escritores Isla Negra y en el 2004 decide crear la editorial Ediciones Argentina Escribe.
Entre sus libros escritos y aún sin editar figuran los poemarios En primera persona, Lunas y Apenas; la novela Los Hombres Desnudos y sus Ensayos del Abandono; y su reciente obra El Libro del Gran Amor (2006).
En el 2004 es finalista del Premio Continentes, en Oaxaca, México. También es nombrado Presidente de la Sede Buenos Aires de la Fundación de Poetas de Mar del Plata, organizando ese año el primer festival Maratónica de Poesía de Buenos Aires. Renuncia luego a ese cargo por desavenencias con la dirección de la Fundación.
En el 2005 aparece Pájaros del Hambre en su primera edición electrónica, publicada por www.ayeshalibros.com.ar.
Dirige de manera particular varios talleres de poesía en centros culturales barriales entre el 2001 y 2005, y a través de Internet.
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“Pájaros del hambre” es una obra poética que pretende un retorno a la “poesía urgente”, una vuelta al poema popular, con una utilización simple del lenguaje. Escrito para el hombre común, en quien se refleja cada verso.
Podría decirse que es un canto con todos los matices; la emoción, la magia poética y una mística casi profética sobre los tiempos por venir.
El autor apela a rescatar los recursos temáticos de la canción popular latinoamericana, junto con la música de los poetas de la generación del 27 española.
Tres momentos componen la obra: Plumas, Alas y Picos. Representan: La presencia del dolor, El homenaje a quienes cantaron con maestría por y para sus pueblos, y La denuncia esperanzada.
“Pájaros del hambre” no es un canto doctrinario ni comulga con el panfleto político. Sólo busca, según explica el autor, “reinstalar a la poesía entre la gente común, un lugar del que se la expulsó, y al que debe regresar. La poesía no vende, dicen los editores. Será porque ha dejado de hablar de lo que nos pasa y ha caído en delirios incomprensibles para las necesidades populares. Por eso, “Pájaros del hambre” no es para los críticos literarios, es y será para los pueblos”, consolida |
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Una justicia tierra florecida
clama desde los dientes
más antiguos,
de cabelleras milenarias
no digeridas por gusano alguno.
Desde los pedernales apagados
sigue golpeando el hombre
huérfanas cacerolas que degluten
el aire y los inviernos,
las fronteras borradas,
todos los documentos de los nadie
de todo lo empeñado
en ser ninguno.
Hambre que no se dice.
Hambre muda,
PECADO CAPITAL que se reparte
en hogazas de hiel planificadas.
Pero sabe la Pacha entristecida
que sus hijos dormidos
nos reclaman las manos
a que hundamos las uñas,
nos llenemos del barro
con el que la codicia
alimentó la eternidad
de los encadenados.
Sabe la Pacha antigua,
conoce las batallas y las muertes
pero ha gritado basta
entre sus lágrimas
mientras se fertiliza
con su sal derramada.
Sabe,
porque ha sabido siempre
la Pacha y su alimento,
sabe
que no la entienden
Pero espera en silencio...
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