Buenos Aires 2213
  Santiago Carlos Oves
 
   
A principios del año 2213 Buenos Aires era una ciudad abandonada y en ruinas. Una ventosa gigante que la había protegido de los desastres climáticos, estaba prácticamente destruida. Los últimos pobladores habían emigrado a otras ciudades impulsados por los galernos y las inundaciones que cada vez con más frecuencia asolaban toda la zona.
Después de transcurrido un siglo no se sabía a ciencia cierta qué había sucedido realmente. Sólo las conjeturas eran las que rodeaban el misterio de su desaparición. Los últimos sobrevivientes ya estaban muy viejos y cuando intentaban memorizar sus vivencias eran ganados por la melancolía y la nostalgia y terminaban con un llanto lastimoso que les impedía seguir hablando.
A principios del siglo veintitrés, la enigmática desaparición de Buenos Aires se convirtió en una obsesión para los estudiosos que llegaron a compararla con el abandono de Tenochtitlán por parte de los Aztecas. El auge por la recuperación de la memoria invadió todas la redes de información y despertó el interés general. Fue a partir de ésto que se presentaron los primeros voluntarios para hacer una investigación in situ. Algunos pertenecían a la Ciudad Sumergida que se encontraba a unos quinientos cincuenta kilómetros mar adentro de donde estaba ubicada Buenos Aires. Se trataba de un trabajo difícil y arriesgado, ya que la zona que había que recorrer siempre estaba amenazada por inclemencias climáticas devastadoras. Sin embargo, la necesidad de rescatar algo de la memoria perdida, ejerció en esos hombres un atractivo incontenible.
   
    Ir Arriba